ARISTÓTELES Y SUS ERRORES

enero 17, 2021

Todos sabemos la importancia que tuvo Aristóteles dentro de la Filosofía y como organizador de un sistema unificado que todavía nos sorprende

Sabemos también de su influencia en la lógica, la metafísica, la filosofía de la ciencia, la ética, la filosofía política, la estética, la retórica, la astronomía y la biología.

Es reconocido como el verdadero fundador de la Lógica ya que abordó por primera vez la investigación sistemática sobre los principios del razonamiento válido o correcto.

Se lo considera el padre de la Biología sobre todo por su afirmación de transformaciones dentro de las distintas especies y su manera de clasificarlas.

Pero . . . siempre hay un pero. Debemos decir que, en ciertas cosas, hizo afirmaciones a la ligera que no condecían con lo que el mismo sostenía.

Uno de los grandes dramas del desarrollo de la ciencia ha sido la excesiva influencia del pensamiento de Aristóteles en el mundo occidental. Aristóteles, refiriéndose a Platón, decía “amo mucho a mis amigos, pero amo más la verdad”. Ojalá hubiese practicado ese principio y seguramente el mundo occidental se hubiera ahorrado unos cuantos siglos de ignorancia. El famoso pensador griego, maestro de Alejandro Magno, fue un hombre que, en ciertos casos,  no se preocupó de practicar ni la observación, ni la experimentación sobre los hechos objetivos; o si se preocupó, no lo dejó reflejado en sus obras.



Hay ejemplos patéticos de la actitud de Aristóteles; por ejemplo, afirmó con rotundidad que los hombres tenían un número superior de muelas que las mujeres. Él que era tan meticuloso en sus estudios podía haber comprobado, sin mucho esfuerzo, que esto no era verdad.

El famoso filósofo, en su obra Historia de los animales, decía que las golondrinas se escondían en agujeros perdiendo las plumas; luego, en primavera salían de aquellos agujeros cubiertas de nuevas plumas. Como sabemos esto tampoco es cierto.

 Aristóteles decidió también, por su cuenta y riesgo, sin hacer la más mínima experimentación, que la tierra era el centro del universo. Este pensamiento concordó muy bien con lo que pensó la Iglesia Católica más de mil años después sobre este asunto siguiendo las ridículas afirmaciones de la Biblia. Por lo tanto la Iglesia hizo suyo el pensamiento del griego compatibilizándolo integralmente con el pensamiento cristiano a través de la obra de Santo Tomás de Aquino. Al hacer entrar el pensamiento del estagirita dentro de la doctrina cristiana estas quedaron como palabras sagradas imposibles de contradecir. Todas sus palabras eran de aceptación obligatoria. Se transformaron en dogmas. Algo que él no hubiera aceptado por supuesto.
De esa manera la experimentación griega, como, por ejemplo la de Eratóstenes (confirmó la esfericidad de la Tierra y calculó su diámetro con un mínimo error), quedó en el olvido y en la marginación. San Alberto Magno, tal vez el más culto de los pensadores cristianos de los primeros siglos, criticaba la falta de experimentación de Aristóteles y dedicó escritos suyos a comentar los errores aristotélicos.

Otro error muy conocido de Aristóteles fue considerar que cuando se lanza un objeto al aire, es el propio aire el que empuja el objeto para que continúe su movimiento. Galileo descubrió 2.000 años más tarde que el aire no sólo no producía el movimiento sino que lo frenaba.

Para no abundar demasiado debemos decir que los “errores” de Aristóteles se dieron cuando no supo innovar o trascender las “evidencias” de su tiempo. No puso en duda la generación espontánea, consideró inferior a la mujer y llegó a afirmar que se era esclavo por naturaleza. Todos sabemos que luego de batallas terribles los prisioneros eran convertidos en esclavos. Hubo grandes científicos, matemáticos y escritores que fueron convertidos en esclavos. Sin ir más lejos las fábulas de Esopo (284 aC a 192 aC) eran famosas en toda Grecia y tanto Heródoto (el padre de la Historia), Aristófanes, Sócrates, Platón y el mismo Aristóteles se refirieron muchas veces a él elogiándolo. Esopo fue un esclavo y el tercero de sus dueños le dio la libertad debido a su fama literaria. El prestigio de Esopo y de sus fábulas llega hasta nuestros días.  

Por lo tanto esta afirmación de que hay personas que nacieron para ser libres y otros para ser esclavos es otra de las inexactitudes de Aristóteles que tuvo mucho que ver con la discriminación social en su época y fue la justificación de la esclavitud miles de años después.

Este artículo no pretende desmerecer la obra de este filósofo que fue de gran magnitud y que marcó una época en el avance científico en su época y en siglos posteriores. Pero sus errores no deben olvidarse porque también fueron motivo del estancamiento de muchos otros sectores de la ciencia y de la libertad intelectual que él mismo defendió.

No se pueden transformar los principios científicos en dogmas porque les quitarían la posibilidad de seguir perfeccionándose lo que es la base de su credibilidad y de su fuerza. Además es lo que los diferencia de la religión que se basa en dogmas indemostrables que tanto mal le han hecho a la Humanidad a través de los tiempos.

Esperando que les haya gustado el artículo quedo a la espera de sus opiniones.

Gracias.

¿LA ACUPUNTURA ES SEGURA?

septiembre 9, 2021

La acupuntura consiste en la inserción de agujas muy finas en la piel en puntos estratégicos del cuerpo. La acupuntura, un componente clave de la medicina china tradicional, se utiliza con frecuencia para tratar el dolor. Su uso es cada vez más frecuente para mejorar el bienestar general, por ejemplo, para manejar el estrés.

La medicina china tradicional explica la acupuntura como una técnica para equilibrar el flujo de energía o fuerza vital, conocida como «chi» o «qi», que se cree que fluye a través de canales (meridianos) en el cuerpo. Al insertar agujas en puntos específicos en estos meridianos, los acupunturistas consideran que el flujo de energía se reequilibra.

Por el contrario, muchos acupunturistas occidentales ven a los puntos de acupuntura como lugares para estimular nervios, músculos y tejidos conectivos. Algunos creen que este método estimula los analgésicos naturales del cuerpo. Aunque la acupuntura se publicita como un “tratamiento seguro” la inserción de agujitas en según qué partes de la anatomía humana tiene sus problemas, tales como la aparición de neumotórax, desmayos, hemorragias cerebrales, infección y lesiones cardiovasculares en los incautos que optan por ponerse en manos de chamanes que usan una “tecnología” de hace un par de milenios. Lesiones al final, que como en el caso que nos ocupa, pueden conducir a la muerte del paciente.

Un japonés de 60 años se sometió a una sesión de electroacupuntura (por eso de que mezclar la superstición más vieja con algo inventado en los tiempos modernos le da una falsa pátina de científica) de la que no salió vivo puesto que sufrió un paro cardiorrespiratorio, muriendo inmediatamente.

La tomografía computarizada realizada durante la autopsia mostró que se produjo en esta persona un neumotórax bilateral. También se observó la presencia de numerosos hilos de oro incrustados por vía subcutánea. El examen post mortem también reveló dos equimosis en la cavidad torácica derecha y una lesión por un orificio en el lóbulo inferior del pulmón derecho, sugiriendo que las famosas agujas habían penetrado en el pulmón. También se encontraron marcados cambios enfisematosos en el pulmón, lo que sugiere que la ruptura de ampollas del tratamiento también podría haber contribuido al neumotórax bilateral y a la muerte. Debemos aclarar que es un neumotórax. Un neumotórax es un colapso pulmonar. Se produce cuando el aire se filtra dentro del espacio que se encuentra entre los pulmones y la pared torácica. El aire hace presión en la parte externa del pulmón y causa el colapso. Este colapso puede ser completo o de solo una parte del pulmón.

Un neumotórax puede ser provocado por una contusión o una lesión penetrante en el pecho, por determinados procedimientos médicos o daño por una enfermedad pulmonar subyacente. O bien, puede ocurrir sin un motivo evidente. Los síntomas, generalmente, comprenden dolor repentino en el pecho y falta de aire. En algunas ocasiones, un colapso pulmonar puede ser un evento potencialmente mortal.

 Los autores del estudio concluyen que la explicación más probable de todos estos daños es que las agujas de acupuntura se hundieran profundamente en el cuerpo debido a los pulsos eléctricos y a la contracción muscular. Mezclar dos tipos de supercherías pseudomédicas parece no ser una buena idea. Y todo ello provocado por esa errónea creencia en que por el cuerpo humano circula el qi por unos meridianos indetectables para la ciencia moderna, porque se los inventaron hace un par de milenios unos iletrados que no sabían nada ni de Física, ni de Biología y mucho menos de Medicina.    

Muchas personas piensan que si algo es antiguo posee una especie de sabiduría ancestral que no puede ser comprendida por la Medicina actual.

Esa estúpida creencia hace que mucha gente muera por año en manos de estos delincuentes que no se hacen responsables de sus actos.

Es bueno que se difundan estos acontecimientos nefastos para que todos se enteren. Hay que decir que muchas personas los protegen y defienden estas doctrinas perniciosas.

Demasiados representantes de estos impresentables llegan a tener cargos en Universidades por su supuesta sabiduría.

Difundamos estos casos para que la sociedad no sea su víctima por inocencia o por ignorancia.

Tenemos que bajar a la acupuntura del pedestal donde la han puesto y decir la verdad. La acupuntura es una pseudociencia que no cura nada como todas las otras que conocemos como la grafología, la alquimia, la homeopatía y tantas otras.

LENGUAJE Y COEFICIENTE MENTAL

septiembre 6, 2021

Casi desde los comienzos de este blog he publicado artículos en los cuales hacía un llamado de atención sobre la enseñanza. Primero comencé con la enseñanza en la Argentina pero después me di cuenta que el fenómeno era mundial. Ya en los dibujos de los Simpson el autor dejaba muy mal parada a la escuela donde concurría Bart.

También publiqué artículos donde hablaba del deterioro mental humano en todas las edades favorecido por los celulares.

El autor de Los caminos de la estrategia (Les voies de la strategie), Christophe Clavé, residente en Lausana, Suiza, escribió tiempo atrás un artículo que tituló El déficit del coeficiente intelectual de la población.

Vale la pena compartirlo porque habla de la decadencia que se advierte en la población mundial.

Además tiene la fuerza de un experto en la materia que estudió el problema.

He aquí sus palabras:

“El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, en los últimos veinte años está disminuyendo…

Es la vuelta del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medida por las pruebas disminuye en los países más desarrollados.

Muchas pueden ser las causas de este fenómeno. Una de ellas podría ser el empobrecimiento del lenguaje. En efecto, varios estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento de la lengua: no solo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo.

La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre al presente, limitado en el momento: incapaz de proyecciones en el tiempo.

La simplificación de los tutoriales, la desaparición de mayúsculas y la puntuación son ejemplos de “golpes mortales” a la precisión y variedad de la expresión. Solo un ejemplo: eliminar la palabra “señorita” (ahora obsoleta) no solo significa renunciar a la estética de una palabra sino también fomentar involuntariamente la idea de que entre una niña y una mujer no hay fases intermedias.

Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad para expresar las emociones y menos posibilidades de elaborar un pensamiento.

Los estudios han demostrado que parte de la violencia en la esfera pública y privada proviene directamente de la incapacidad de describir sus emociones a través de las palabras. Sin palabras para construir un razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible. Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento.

La historia es rica en ejemplos y muchos libros (Georges Orwell-1984; Ray Bradbury-Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios han obstaculizado siempre el pensamiento, mediante una reducción del número y el sentido de las palabras.

Si no existen pensamientos, no existen pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin condicional?¿Cómo se puede considerar el futuro sin una conjugación en el futuro. ¿Cómo es posible capturar una tormenta, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin una lengua que distingue entre lo que podría haber sido, lo que fue, lo que es, lo que podría Ser, y lo que será después de lo que podría haber sucedido, realmente sucedió?

Queridos padres y maestros: demos a hablar, leer y escribir a nuestros hijos, a nuestros estudiantes. Enseñar y practicar el idioma en sus formas más diferentes.

Especialmente si es complicado. Porque en ese esfuerzo está la libertad. Quienes afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontar el idioma de sus “fallas”, abolir los géneros, los tiempos, los matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos artífices del empobrecimiento de la mente humana.

No hay libertad sin  necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza”.

De esta manera Christophe Clavé deja al descubierto el problema. El empobrecimiento del lenguaje empobrece al cerebro.

Me imagino que todos habrán notado este hecho desde que en los mensajes en el celular, Facebook, WhatsApp, Twiter, Instagram y otros lugares los errores de ortografía y las malas construcciones gramaticales son comunes todos los días. A veces puede parecer gracioso pero ya se conviertes en epidemia. Las mismas personas que dicen que si quieren pueden escribir bien y que lo hacen para ser más rápidos no pueden emitir una oración o un pensamiento correctos cuando utilizan una lapicera y un papel.

¿A ustedes les pasa esto? ¿Se olvidaron como construir una frase correcta? ¿Les cuesta entender lo que leen? ¿Escribir sin errores ortográficos les parece imposible?

¿Qué opinan sobre el deterioro de la actividad cerebral no producido por enfermedades sino en el ejercicio de sus comunes actividades sociales?

Bueno, espero que me manden sus opiniones y traten de contestar la mayoría de las preguntas para llegar a una buena conclusión.

Gracias.

BORGES Y LA LECTURA OBLIGATORIA

agosto 25, 2021

Desde la época de mi juventud, digamos desde los 15 o 16 años, escuchaba que todas las modelitos jóvenes o muchachos, que querían parecer cultos, decían: “Yo admiro a Salk (inventor de la vacuna contra la poliomielitis) y leo a Borges y Cortázar”.

Eso era de buen tono y el que lo decía adquiría una pátina cultural de lo más apreciada. Todos sabíamos que en el 70% de los casos no era verdadero. Hasta los boxeadores lo decían. Yo solo los escuchaba sin meterme en el tema ya que todavía estaba terminando la escuela secundaria y solo leía revistas de historietas y concurría todos los domingos a la cancha como ocupación habitual.

Mucho tiempo después, cuando tenía 40 años, por causas económicas, me puse a dar clases particulares a alumnos de primaria aunque mayormente, a alumnos de secundaria. Empecé con Historia y poco a poco tuve que  agregar muchas materias  más hasta sobrepasar las 60.

Un día apareció un alumno para decirme que le explicara un cuento de Borges. A pesar de tener yo más de 42 años nunca había leído a Borges así que me puse a leerlo para poder explicárselo. Si podía, claro.

El cuento se llamaba “Las Ruinas Circulares”. Un cuento difícil de leer y que era una mezcla de realismo y fantasía.

Lo leí varias veces y finalmente lo comprendí y me gustó muchísimo. Se lo expliqué y se convirtió en mi caballito de batalla. Les contagié mi entusiasmo y luego vi que se lo explicaban entre ellos. Aún a los que venían por otra cosa. El entusiasmo es contagioso.

Yo tenía un libro de cuentos de Borges y comencé a leerlo. Recuerdo que el segundo fue “La Casa de Asterión” que era muy bueno y también ideal porque estaba relacionado con la leyenda del Minotauro que yo les explicaba en Historia de Primer Año.

A todos le gustaba y hasta lo contaban en sus casas. Los padres se sintieron sorprendidos y muchos de ellos me llamaban para preguntarme la causa de ese cambio.

Yo seguí leyendo “El Aleph” y muchos otros. Pronto me convertí en un experto en Borges gracias a que me sentí obligado, casi, por mi trabajo.

Siempre agradecí a ese primer alumno.

Recuerden que hace 30 años casi no existía Internet y yo tardé mucho en entrar en ese mundo. Toda la investigación tenía que hacerla en libros, enciclopedias, manuales, diarios o revistas literarias.

Recuerdo esto porque hoy se recuerda un Aniversario del nacimiento del gran escritor argentino.

Por eso decidí publicar lo que opinaba el  Borges con respecto a la lectura.

Transcribo sus propias palabras:

                     “Creo que la frase lectura obligatoria es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¿Felicidad obligatoria? La felicidad también la buscamos.

Yo he sido profesor de Literatura Inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad.

No hay que caer en la tristeza de las bibliografías, de las citas de Fulano y luego un paréntesis, luego dos fechas separadas por un guión, y luego una lista de libros críticos que han escrito sobre ese autor. Todo eso es una desdicha. Yo nunca les di una bibliografía a mis alumnos. Les dije que no lean nada de lo que se ha escrito sobre Fulano de Tal (…)

Si Shakespeare les interesa, está bien. Si les resulta tedioso, déjenlo. Shakespeare no ha escrito aún para ustedes. Llegará un día que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare, pero mientras tanto no hay que apresurar las cosas”

Una opinión muy respetable como ustedes podrán ver.

Leer nos tiene que traer felicidad. Si eso no sucede debemos dejarlo.

Yo viví momentos de gran felicidad leyendo cuando era muy pequeño. Recuerdo “Las Mil y Una Noches” de la Editorial Tor, “Heidi” y “El Príncipe Valiente” de la colección Robin Hood y cientos de otros.

Pero los tiempos cambiaron. Un chico siente felicidad cuando juega a los jueguitos electrónicos o ve películas por cable, por un CD, por un DVD, por televisión abierta y cientos de otros medios. Ninguno incluye la lectura.

Todo es imagen, audio y casi nada de lectura.

De esta manera se pierde la lectura como ocupación habitual.

Ya en mi época ningún chico se hubiera hecho fanático de Borges si yo no se los hubiera explicado. Y yo lo leí porque me sentí obligado.

Si bien en su momento la aseveración de Borges era correctísima, ahora dejó de serlo. Los estudiantes en la actualidad necesitan una guía apropiada para entrar en el fértil territorio literario. Ese territorio que tiene ya miles de años.

Seguramente los lectores del blog habrán tenido serias preocupaciones si no tuvieron un profesor que los guiara.

Quizás puedan contarme sus experiencias al respecto.

No importa si fueron buenas o malas, satisfactorias o frustrantes. La cuestión es compartirlas en este lugar que es una reunión de amigos.

Abrazos grandes para todos.

ANTIVACUNAS (I)

agosto 21, 2021

El 4 de agosto del 2021 (es decir hace muy pocos días) los diarios y las radios nos sorprendían con esta noticia

Que transcribo casi palabra por palabra:

“Murió por coronavirus un deportista con una vida sana, había rechazado la vacuna y “se creía inmortal”

John Eyers era un escalador de 42 años que gozaba de una vida saludable pero cuya salud se complicó tras una infección que complicó su cuadro luego de rechazar la vacuna.

Uno de los más grandes desafíos a los que se enfrenta cada gobierno tiene que ver con lograr que una parte de la población sea inoculada contra el virus a pesar de su descreimiento de la vacuna. Así, día a día se conocen noticias de personas que rechazaron su dosis y que su vida terminó abruptamente por contraer la enfermedad.

Tal fue el caso de John Eyers, un atleta de 42 años que gozaba de una saludable vida pero que murió a un mes de dar positivo por una complicación en su cuadro. El británico se negó a ser vacunado contra el Covid-19 ya que, según su hermana, “se creía invencible”. Creía que a él nunca lo atacaría porque era un gran deportista y llevaba una vida sana.

Según el portal The Mirror, su gemela, Jenny McCann, habló de la triste noticia de su familiar, a quien catalogó como una persona “super fit”. Ella explicó que él creía que solamente atravesaría una enfermedad “leve” en caso de ser contagiado debido a su saludable estilo de vida. De ahí su decisión de no recibir la vacuna.

En la entrevista, comentó que se trataba de “la persona más en forma y saludable” que conocía. “Estaba escalando montañas en Gales y acampando cuatro semanas antes de su muerte”, sostuvo sobre los días antes de su fatídico destino.

“Se creía inmortal. Pensó que si contraía Covid-19 estaría bien y sería algo pasajero”, sostuvo. El hombre falleció luego de sufrir una infección y falla orgánica mientras atravesaba la enfermedad a cuatro semanas de dar positivo.

Al contrario que su hermano, Jenny recibió la primera dosis de la vacuna y lo celebró con una foto en sus redes sociales. Dos meses más tarde, volvió a hacer uso de su perfil de Instagram para publicar un descargo contra los “antivacunas” al enterarse del estado de John.

“Para todos los antivacunas, mi incondicional gemelo de 42 años que piensa así está ahora en el hospital con neumonía producto de haber contraído Covid-19”, escribió en ese entonces. “Lo llevaron rápidamente en una ambulancia mientras luchaba por respirar. Sencillamente, si hubiera estado vacunado, no estaría así. Vacunate”, concluyó tajante.

Lamentablemente este muchacho falleció a pesar de llevar una vida sana y estar en buen estado de salud.

Lo que no comprenden los antivacunas es que un virus puede atacar  a cualquiera y algunos de estos ataques son mortales.

Muchos de estos personajes no creen que exista el virus que ya mató millones de personas en todo el mundo y lo sigue haciendo. Dicen que es una noticia falsa que difunden los laboratorios para incrementar sus ganancias o que son el resultado de la conspiración de un grupo de personas poderosas para hacer descender la población mundial. Algunos hasta llegan a decir que la vacuna es la que verdaderamente enferma a la gente. Otros afirman, sin ninguna prueba,  que con la vacuna insertan un chip que controla tu cerebro. Todas explicaciones tan absurdas y disparatadas que son hasta difíciles de refutar.

Son como los terraplanistas cuyas afirmaciones son propias de gente que han entrado en una fase de anormalidad cerebral tan evidente que es muy difícil de refutar.

Esta historia nos demuestra que la vacuna no es el problema. La hermana, que no llevaba una vida sana como su hermano, salva su vida con una sola vacuna.

También nos demuestra que la vida que hayas llevado no te salva de que el virus te ataque.

¿Alguna vez ustedes pensaron igual que el deportista?

¿Alguna vez pensaron que la vacuna era el problema?

¿Alguna vez pensaron que el Covid era una noticia falsa?

Bueno, espero que me alcancen sus respuestas. Creo que el tema lo amerita.

ENDOMENTE Y EXOMENTE

agosto 3, 2021

El Hombre desde que apareció sobre la Tierra ha recorrido un largo camino de desarrollo físico y mental. Esto es así porque su vida no se extiende solamente desde el instinto, como la mayoría de los seres vivos, sino sobre las dificultades que ha tenido que vencer para sobrevivir.

Como no es una criatura muy alta tuvo que inventar la escalera. Como no tiene una voz muy potente, inventó el teléfono.

Como no tiene la velocidad que tienen los grandes felinos inventó el auto, el tren y otras cosas para trasladarse a grandes velocidades y en largas distancias.

Como no puede volar como las aves inventó el avión.

Como no tiene una piel como la de muchos animales tuvo que inventarse una ropa.

Podríamos seguir con muchos ejemplos pero creo que estos son suficientes.

Podríamos agregar que todos estos inventos que desarrolló fueron debidos a que tiene una mano prensil que le permite tomar elementos de la Naturaleza y transformarlos en herramientas. Este trabajo manual hizo que desarrollara el cerebro hasta hacer que fuera, en proporción, el más grande de todos los conocidos.

Este trabajo mental no solo le dio poder sobre cosas concretas (es decir que se ven y se tocan) sino que le permitió elaborar pensamientos abstractos, algo imposible para el resto de los animales.

Es decir que pudo planear, deducir, buscar causas y  consecuencias y guardar todo esto en su memoria.

Pero eso no fue todo. Pronto se dio cuenta que si bien su cerebro le permitía guardar gran cantidad de información (recuerdos, planes, proyectos) su memoria podía fallar. Además solo la podía usar él. Se perdían así gran cantidad de inventos y descubrimientos.

Pronto trató de dejar inscriptos sus pensamientos en algún elemento apropiado. Probó en piedras, en tabletas de arcilla, en papiros y otros.

Aparece así la escritura hacia el 4.000 a de C y la historia del Hombre sufre el vuelco más grande desde su aparición. Ya nada será como antes.

Desde ese momento crucial, la cuestión era como almacenar esos conocimientos para preservarlos y que ocuparan menos lugar.

El papel y la imprenta le dieron gran impulso a este deseo. Su económico costo hizo que se difundieran en toda las capas sociales

También hicieron su aparición aparatos que grababan  voces e impedían que se perdieran para las futuras generaciones.

Teníamos textos, voces, música y con la aparición de la fotografía también se desarrolló el cine y muchas otras formas de archivar conocimientos.

Con la llegada de Internet la capacidad de almacenamiento se multiplicó por 100.000 millones y seguramente me quedo corto.

Tenemos lugares como Google que en menos de cinco segundos nos da informaciones que en otros tiempos llevaban meses y hasta años de búsquedas. Y lo más importante es lo que podemos guardar en aparatos como computadoras, notbooks y aún celulares que ocupan muy poco espacio.

Por ejemplo en mi casa tengo una computadora de 1.000 gigas de capacidad con un disco rígido extraíble de otras 1.000 gigas, lo que equivaldría a más de diez Bibliotecas Populares de otras épocas. Debo agregar 6 pendrives con un promedio de 10 gigas cada uno y más 500 CD y DVD con informaciones, imágenes, música, películas y otra gran cantidad de cosas.

Esto nos lleva a concluir que tenemos una endomente, toda la memoria que guardamos en nuestro cerebro, y una exomente todo lo que tenemos en libros, revistas, diarios, cuadernos apuntes, carpetas, discos rígidos y un largo etcétera.

Este mismo concepto lo expresa Mario Bunge en una nota que publicó ya hace algunos años y que comienza así:

 “Disponemos de dos mentes. No me refiero a casos patológicos, como los de quienes sufren desdoblamiento de personalidad. Me refiero a quienes usan la panoplia simbólica compuesta por palabras habladas, escritas o grabadas, fórmulas matemáticas, diagramas, pentagramas, dibujos, pinturas, esculturas, etcétera. Ésta podría llamarse exomente, mientras que la de dentro de la caja craneana podría llamarse endomente”.

Quisiera preguntarle a los que leyeron este artículo que opinan sobre estos dos tipos de mente que tenemos y que llevamos con nosotros a todos lados: ¿Usted le da utilidad a ambas o le da utilidad a  una sola? ¿Alguna vez recapacitó sobre este hecho?

Bueno, espero sus respuestas y toda otra inquietud al respecto.

Abrazos para todos.

PROYECTOS SUEÑOS Y ESPERANZAS EN LOS MALOS MOMENTOS

julio 11, 2021

En esta época de pandemia y de aislamiento muchas veces no se muere el cuerpo pero se mueren los sueños y las esperanzas.

Nos sentimos vacíos y como atletas que abandonaron una importante competición. Una competición que es nuestra vida ni más ni menos.

Pero, como siempre, surge la pregunta: ¿es bueno que abandonemos?

Hay competiciones que no se pueden abandonar. Vivir con sueños y esperanzas es una de ellas.

Todos estos pensamientos me los disparararon  la aparición de algo que había publicado hace unos años en Facebook cuando la situación actual no se podía prever.

El cartel (que encabeza este artículo) decía:

“Lo que hoy seas capaz de sembrar, será lo que mañana cosecharás.

 Tu futuro depende de lo que realices en tu presente.

Eres libre de tus actos pero no de sus consecuencias”.

En aquel momento era una publicación casi de compromiso. Pero en la actualidad adquirió una significación muy actual.

Cuando decidí volver a publicarlo hace unos días lo acompañé con el siguiente encabezado:

“A PESAR DEL MAL MOMENTO Y DE TODAS LAS DECEPCIONES NO RENUNCIEMOS A SEMBRAR; SERÍA RENUNCIAR A NUESTROS SUEÑOS Y ESPERANZAS. SIN SIEMBRA NO HAY COSECHA Y SIN COSECHA NO HAY FUTURO”.

Con el encabezado ya daba respuesta a la que sería la pregunta casi obligada: ¿es lógico abandonar todos nuestros proyectos por lo incierto de estos momentos?

Más de treinta “me gusta” acompañados por muchos “me encanta” me hicieron saber que la opinión de mis amigos coincidía con la mía. No era bueno dejar todo y renuncias a la esperanza.

Como no podría publicar todas las respuestas elegí una como representativa de todas.

Ésta dice:

“Absolutamente amigo querido.-Estamos dentro de la Ley de Acción y consecuencia.- Por lo tanto somos exclusivos responsables de nuestros actos.- Sé de tu siembra y te auguro una buena cosecha.- No te veo como dispuesto a rendirte jamás.- todo mi cariño desde el alma y un millón de Besos y Abrazos”.

Le contesté:

“Gracias Amiga . Verdad que a pesar de todo sigo sembrando. Tus augurios de buena cosecha, me dan ánimos. Seguiré adelante entonces. Besos!!!”

Esta buena amiga sabe bien de mis desvelos. Sabe de mis sueños y esperanzas y me anima a continuar a pesar de los malos tiempos. Básicamente todos mis amigos tuvieron conceptos parecidos.

Me animaron a seguir y hasta se ofrecieron a ayudarme para concretarlos lo que desde ya les agradecí.

Gracias a que tomé la decisión de publicar ese cartel ahora me siento acompañado y respaldado.

Es que compartir, aunque sean dudas, nunca es malo.

A usted, que no es amigo mío de Facebook pero que me lee y comenta en mi blog, debo hacerle la pregunta de rigor: ¿le parece que debido a los malos momentos, debemos abandonar nuestros proyectos?

Bueno, espero que me manden sus comentarios y ver si coincidimos.

Un fuerte abrazo virtual para todos.

VOLVER A CASA EN TIEMPOS DIFÍCILES (II)

junio 3, 2021

Todos pasamos nuestra infancia en una casa familiar que quizás en estos momentos no existe.

Puede ser que nuestros antepasados la hayan vendido hace un tiempo. Puede ser que en algunos casos haya sido demolida.

Se dan casos en que la casa existe todavía como la conocimos pero se le han sacado muchos de los muebles originales y han sido reemplazados por otros.

Si se ha conservado el edificio y todavía están sus muebles es evidente que no estarán las mismas ropas y menos los mismos diarios y revistas de otras épocas.

Cuando queremos regresar a esos sitios solo podemos hacerlo en forma parcial.

Si queremos visitar esos lugares de la infancia solo podemos hacerlo recordando y tratando de recuperar personas, conversaciones, comidas, olores y fragancias que quedaron almacenados en nuestra memoria.

Esa es la única manera de regresar a casa, regresar a nuestra memoria.

Otra manera de perder nuestra casa, es decir nuestro interior, es cuando se ve afectada nuestra mente.

¿Cómo puede suceder esto?

Bueno, sabemos que el cerebro es el órgano más importante que existe en el Universo. Ningún otro ser vivo lo posee. Sólo el Hombre. Un órgano que se piensa a sí mismo. Un órgano que puede descubrir los secretos a los cuales pertenece. Algo increíble verdaderamente.

Pero, como todo lo que existe, este cerebro puede enfermar.

Estas enfermedades pueden ser bastante graves y solo pueden ser tratadas por profesionales que se dedican especificadamente a esos menesteres. Son los psiquiatras y psicólogos.

Cuando estas enfermedades son transitorias son tratadas  por los psicólogos.

Todos podemos vernos afectados por estas enfermedades. Las genéticas necesitan fármacos y casi siempre largos tratamientos y casi nunca tienen una causa que las desate. Vienen con nosotros como ciertas que tienen unas personas para hacer deportes, o escribir o pintar maravillosos cuadros. Los psiquiatras son los que se encargan de curar estas enfermedades y son los únicos que pueden recetar fármacos.

Cuando pasamos por esas situaciones es como que nos echaron de nuestra casa. De nuestros sentimientos, de nuestra memoria, de nuestra infancia.

Los malestares que nos afectan transitoriamente pueden no ser tan graves pero no por eso dejan de ser molestos y angustiantes.

En estas épocas de pandemia la obligación que tenemos de protegernos quedándonos en nuestras casas, con la consiguiente pérdida de las relaciones sociales normales y muy necesarias, hacen aparecer muchas situaciones anómalas  que no esperábamos y que no sabemos cómo  enfrentar.

Bastaría que nos dijeran que se terminó la pandemia y pudiéramos visitar a los amigos, ir a comprar el pan, quedarnos a charlar por la calle con cualquier persona, ir al cine sin peligro, concurrir a una cancha o practicar un deporte sin miedo,  para solucionar este problema.

Eso es lo que me pasó a mí y que cuento en mi anterior artículo.

Hago esta aclaración porque recibí cientos de llamados de gente preocupada por ver cómo me encontraba.

Les digo que me costó sobrellevar ese mal momento pero lo logré porque no era algo genético o preexistente.

Es algo que apareció por culpa de la pandemia y que solo la fuerza de voluntad pudo vencer.

Cuando algo afecta a nuestra mente parece que alguien nos echó de nuestro hogar. No reconocemos las cosas que nos daban placer. No tenemos ganas de leer, de pintar o de cantar como es mi caso. Tampoco de hacer poesías al contemplar el amanecer o escribir un cuento aleccionador.

Nos encontramos huérfanos y a la intemperie.

La búsqueda del equilibrio es una constante en el ser humano.

Cuando lo perdemos solo nos queda tratar de recuperarlo.

Sin ayuda si es algo leve, pero con ayuda de un profesional si es más grave. Eso tenemos que resolverlo nosotros si ya somos grandes o nuestros padres si somos pequeños.

La fuerza de voluntad nos hace regresar, volver a nuestro hogar. Ese hogar que habitamos interiormente.

Volver a ser nosotros. Interior y exteriormente.

Volver a nuestra casa es  volver a ser nosotros.

Agradezco a todos mis amigos por su preocupación.

VOLVER A CASA EN TIEMPOS DIFÍCILES

mayo 30, 2021

A los lectores de este blog les habrá parecido extraño que hace más de un mes que no publico nada. Sobre todo porque estaba publicando con un buen ritmo durante todo el año.

Quizás esta gran producción se debía a la irrupción de la pandemia y del aislamiento. Eso, que me pareció positivo, en cierto sentido, se me volvió en contra.

Un día al despertarme me di cuenta que no tenía ganas de levantarme y menos de escribir nada.

Traté de aclarar por qué me pasaba esto pero todo era inexplicable.

Poco a poco la verdad se fue abriendo paso:

 ¡¡ La pandemia me estaba venciendo!!

Me imagino que a gran cantidad de ustedes le pasó lo mismo o algo parecido.

Casi dos días después de haber sufrido esta situación empecé a preguntarme: ¿me voy a dejar vencer por esta situación?

Me costó decir: ¡¡ No!!

Así poco a poco y a tientas, me fui rearmando.

Comencé a tratar de volver a comer, arreglé ciertas cosas de mi casa que estaban abandonadas, volví a hacerme la comida y a lavar la ropa, y a tratar de ver el cielo en el fondo de mi casa.

Si se me ocurría algo lo anotaba y lo dejaba esperando hasta que me volvieran las ganas.

Cuando me venía el impulso de dibujar lo empezaba y de a ratos lo iba completando a veces con pequeños trazos.

Lo mismo hacía con mis poesías y mis frases.

Todo duró un tiempo que me pareció interminable

Hasta que un día me desperté con ganas de levantarme y tratar de terminar todo.

Me costó mucho volver a casa y al final lo fui logrando.

No sirve forzar el cuerpo y la mente en los momentos de desánimo.

Como decían los gauchos: “hay que desensillar hasta que aclare”.

Cuando la noche es muy oscura la vida se hace más dura. Esperemos a que la luz nos despeje las dudas

La lucha contra la pandemia es una lucha cotidiana que debe darse de la noche a la mañana. Sin prisa pero sin pausa.

CARPE DIEM

abril 30, 2021

Durante los comienzos de la década del 90 se hizo muy popular en la Argentina y en el mundo  la expresión “CARPE DIEM”.

Esto se debió al éxito internacional de la película “La Sociedad de los Poetas Muertos” (“Dead Poets Society” en su versión original).

Fue dirigida por Peter Weir y su protagonista principal fue, sin ninguna duda, Robin Williams un actor de reconocida trayectoria y cuya presencia, de por sí sola,  garantizaba  una audiencia masiva.

En ella Robin Williams encarna a un profesor de Literatura Inglesa que tiene una forma original de enseñar y comunicarse con sus alumnos. Pronto se gana el cariño de todos ellos aunque es mirado con cierta desconfianza por las autoridades de la Welton Academy del estado de Vermont.

Sería largo explayarnos sobre las bondades de la película y de los acontecimientos que en ella se desarrollan.

Pero ese no es el objetivo de este artículo. El objetivo es el estudio de la expresión “CARPE DIEM” que el profesor les menciona en cierto momento a sus alumnos  y que poco a poco se convierte, casi, en el tema central alrededor del cual gira la película.

¿Qué significa “CARPE DIEM”?

Es una frase atribuida al poeta latino Horacio (65 – 8 a. de C.) quien en el primer libro de las Odas, aconseja a su amiga Leucone: “Carpe diem, quam minimim credula postero”, que podemos traducir como: “Aprovecha el día de hoy; confía lo menos posible en el mañana”.

Es decir que “CARPE DIEM” podría equivaler a oraciones en español (o más propiamente en castellano)  como «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último».

Esta expresión se convirtió en un, tema recurrente dentro de la Historia de la Literatura Universal y dentro de la Filosofía, como exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado y a disfrutar los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto.

Se la relaciona también con la vanidad que resalta la vacuidad de la vida y la relevancia de la muerte como fin de los placeres mundanos.

Su nombre y su concepción se relacionan con un pasaje de la Biblia, El Eclesiastés (Ec 1, 2) que dice: Vanitas vanitatum et omnia vanitas («vanidad de vanidades, todo es vanidad»). ​ El mensaje que pretende transmitir es la futilidad de los placeres mundanos frente a la certeza del fin de la vida, animando a la adopción de un punto de vista estoico para nuestra existencia.

En muchos lugares se la encuentra como: “Carpe diem quam minimum credula postero memento mori” (aprovecha el día, no confíes en el mañana, recuerda que morirás). El poeta nos quiere hacer ver lo correcto que es aprovechar el día y no aprovecharse de él para pasatiempos fútiles e intrascendentes.

¿No les parece bueno recordar esto en épocas de pandemia donde todo parece disolverse y no se encuentra el camino adecuado?

“El tiempo vuela, vive el momento y recuerda que morirás”.

¿Por qué publico este artículo?

Bueno, ustedes podrán observar, en estos tiempos tan aciagos, que hay gente que se dedica a molestar a los demás, con insultos que van y vienen y que las terribles agresiones están a la orden del día.

¿No recuerda esta gente que en cualquier momento puede morir y está perdiendo miserablemente su tiempo?

Vive intensamente y no dilapides tu vida, recuerda que tu tiempo no es infinito.

Creo que es deber de todos recordar estas expresiones  como Horacio se las recordó a sus contemporáneos hace más de 2.000 años.

Creo que es un tema eterno y no debemos descuidarlo.

Los imperios cayeron, los grandes generales fueron vencidos, las ciudades más grandes fueron destruídas, algo más pequeño que la millonésima parte de una gota de agua, puede arrinconarnos y darnos un jaque mate final.

Por eso quisiera preguntarles:

¿Les parece que es bueno, recordar estas expresiones?

¿Está usted malgastando inútilmente su tiempo sin vivir una vida plena?

Sean cuales sean sus respuestas me gustaría que me las hagan saber.

Gracias y nos seguimos viendo.

NUESTRA RESPONSABILIDAD (II)

abril 16, 2021

Aproximadamente en el año 2012 publiqué un artículo que se llamó “Nuestra Responsabilidad”.

Ese artículo terminaba con las siguientes palabras a modo de conclusión:

Usar el pasado para no avanzar es solo una excusa para no hacer nada. Para no hacer nada de nuestra vida, lo cual es lamentable.

¿Si los demás se portaron mal contigo, que estás haciendo para remediarlo?

Es fácil decir no hago nada porque me trataron mal. La culpa es solo de los otros. Creo que es mejor compartir y avanzar en lugar de encontrar pretextos. ¿Tú no eres responsable de nada? ¿Tu vida siempre estuvo resuelta por los demás? ¿Cuál es tu responsabilidad?  ¿Dejas tu vida actual y futura  en manos de lo que te hicieron, alguna vez, los demás? El odio y el rencor no son buenos compañeros y solo tú eres responsable de haberlos elegido. Son dos emociones destructivas y detestables.

Después de cierta edad, solo tú eres responsable de lo que hagas. Perdona y perdónate. Todas las mañanas se puede volver a renacer de las cenizas y encarar un futuro promisorio. O, por lo menos, puedes intentarlo. Todos podemos intentarlo. Ese renacer, ese volver a intentar,  es la labor más importante del ser humano.

PERDONA, PERDÓNATE Y AVANZA”                  

Recordé ese artículo por una conversación telefónica que tuve con un conocido.

Lo llamé por el celular y me dijo que lo esperara unos segundos porque estaba hablando con un amigo.

Escuché que se despidió muy calurosamente diciendo: “Hasta luego llamame cuando quieras. Sabés que siempre me gusta charlar con vos”.

Cortó y me atendió a mí.

  • Estaba hablando con el h_ _ _ de p_ _ _  de Roberto, me dijo, aunque yo apenas conocía a esa persona.
  • Qué extraño, le respondí, te estabas despidiendo muy afectuosamente.
  • Qué querés que haga, a él no se lo voy a decir, pero me hizo una gran macana que nunca voy a olvidar.
  • ¿Qué te hizo?
  • En una época yo me estaba preparando para entrar en Medicina. Me costó bastante pero ya solo me faltaban dos materias para aprobar el CBC. Las dos más difíciles.
  • Me lo encuentro a este por la calle un día  viernes y me dice venite a un asadito en mi casa que mis viejos se fueron a Mar del Plata unos días. Van a venir todos los muchachos y algunas chicas del barrio. Yo no quería ir porque el lunes daba las dos materias. Pero  me insistió tanto que fui.
  • Le hubieras dicho que no, le dije.
  • Pero era un asadito nomás.
  • Tenés razón,  le contesté, igual te habrás venido temprano.
  • Eso me imaginé yo, respondió, pero al asado empezó después de la una de la mañana y terminó a las cuatro o cinco. Muchos se fueron pero yo decidí quedarme a dormir.
  • Nos despertamos a las tres o cuatro de la tarde y cuando me iba a ir me dicen, quedate a comer que sobró un montón. Me quedé y como nos tomamos hasta el agua de los floreros, estábamos mareados y cansados. Se hizo de noche, muchos ya se estaban yendo y quedábamos muy pocos cuando me llevó a un costado y me dijo: Che, estos turros se van a ir y me van a dejar solo con todo este desastre. Quedate y ayudame a arreglar un poco. No le pude decir que no.
  • Trabajamos toda la noche y estábamos terminando cuando a eso de las seis de la mañana llegaron los padres. Insistieron en que desayunáramos todos juntos y me agradecieron que le haya cuidado al “nene” cuando ellos no estaban.
  • Decidí ir derecho a la Facultad aunque casi no podía caminar. La lapicera se me caía de la mano y los ojos se me cerraban. En media hora entregué una hoja que estaba en blanco. Y me fui a dar el otro examen. Por supuesto pasó lo mismo. Entregué la hoja en blanco y me fui. Parecía que mi mente se había borrado.
  • Nunca más volví a la Facultad. Y todo por esa basura de persona. Si no fuera por él yo podría haber sido un gran médico. Yo lo escuchaba atentamente cuando en un momento lo interrumpí y le dije:
  • Algo de responsabilidad tenés vos también.
  • ¿Yo porqué? Me retrucó.
  • Era un asadito nomás.
  • Pero porqué no te volviste enseguida?
  • Empezó muy tarde. Era noche cerrada y la charla estaba agradable. Nada más que por eso.
  • ¿Y al otro día?
  • Nos despertamos tarde y preferí quedarme a comer. En mi casa no habría comida.
  • Si, tenés razón. Y después?
  • Me pidió que lo ayudara a arreglar. No lo podía dejar solo. Iban a ser unas pocas horas.
  • Pocas horas que se transformaron en un día.
  • Tenés razón. Era mucho trabajo.
  • Que se lo podía haber pedido a otro.
  • Si pero me lo pidió a mí. Éramos amigos ¿no?
  • No entiendo porqué no intentaste volver a dar esas materias.
  • Para dar otra vez tenía que dejar pasar un año. Me desilusioné. Ya casi eran tres años que estaba tratando de ingresar. Si no hubiera sido por este tipo. . .
  • Creo que te olvidás de otro culpable.
  • ¿Quién?
  • Vos.
  • ¿Porqué, yo? Me contestó indignado.
  • Porque aceptaste todo lo que te propusieron. Todas decisiones que te perjudicaron. Seguramente esta persona no se acuerda de esto y si se lo decís te va a mirar sorprendido. Seguramente, me dijo algo caído.

Luego se quedó callado. Aprovechando ese silencio le dije: bueno, se hizo tarde otro día te llamo y seguimos hablando.

Con un tono de voz apenas audible me respondió: no, no me llames porque este mes voy a estar muy ocupado. Chau. Y cortó.

Se había enojado. ¿Por qué se había enojado? Porque lo puse frente a su responsabilidad ante los hechos. Lo puse frente a un espejo.

 Creo que de las decisiones que tomamos en nuestra vida somos los únicos responsables y debemos afrontarlo.

Solo nosotros y sin excusas que deleguen la responsabilidad de nuestra vida en otros.