EL ESTADO DE LA EDUCACION EN LA ARGENTINA ACTUAL

 El estado de la Educación en la Argentina es desesperante. Se pueden dar cientos de ejemplos de esta aseveración que no necesita ser demostrada porque todos los días tenemos muestras de este estado penoso en que se desarrollan las labores educativas.

Podemos dividir a este estado calamitoso en dos partes.

La primera está relacionada con la conducta espantosa de los alumnos dentro y fuera del aula lo que tampoco necesita demostración.

La otra parte está directamente relacionada con la labor docente.

Estas dos partes forman un todo que nos confirma el estado de franco deterioro en que se encuentra el sistema educativo.

Todo esto comienza con los planes del Neoliberalismo predominante en la Argentina y en el mundo durante la década del ’90.

En realidad la Educación está en franco retroceso hasta en los países más desarrollados pero en la Argentina es donde se observa más claramente el escandaloso plan que se puso en marcha para destruirla.

Cualquiera que haya terminado sus estudios secundarios hace unos diez años verá con desagrado que aquella bastante mala Educación que recibió, es muy superior a la actual. Hablando con padres que tienen a sus hijos en la escuela primaria o secundaria, notamos enseguida que se encuentran asombrados de lo mal que está todo.

Ni que decir de los que la terminaron hace quince o veinte años. No pueden creer lo que ven en los establecimientos educativos que de educativos tienen bien poco.

El primer problema es que el 80% de los profesores que dictan una materia no son profesores de esa materia

El asunto comenzó con la llamada Ley de Reforma Educativa que en realidad debió llamarse de “Destrucción Educativa” porque no otra fue la intención de los que la dictaron.

Durante la década del ’80 todavía había gente que pensaba, debatía y cambiaba opiniones sobre temas sociales que las preocupaban. Ese cambio de ideas siempre hizo que los gobernantes pensaron que era un síntoma de disolución social que llevaría al caos cuando en realidad era un síntoma de que la sociedad estaba viva y en marcha.

Cuando en la década del ’90 vino el grueso de las medidas neoliberales, que prácticamente iban a destruir el país, se entretuvo a la gente que todavía estaba en condiciones de pensar con un dólar barato falso para que viajaran y se olvidaran de lo que estaba pasando en el país. La parte económica fue fácil destruirla porque se cerraron las grandes fábricas por decreto. A las que sobrevivieron les aumentaron escandalosamente los impuestos mientras eximían del pago de aranceles a los productos que venían del extranjero lo que no era recomendado ni siquiera por Adam Smith el creador del Liberalismo Económico. Mientras se iban perdiendo puestos de trabajo, se iban cerrando las estaciones de ferrocarril para dejar aislado al interior y llevar casi a la desaparición a pueblos que hasta ese momento tenían un buen pasar económico y social. Se deterioraba la calidad de vida de la gente pero el dólar seguía uno a uno lo que daba una falsa sensación de seguridad.

Poco a poco la mayor parte de la población fue sintiéndose ahogada,   pauperizada y comenzó a protestar.

El F.M.I. le reclamó al gobierno por las protestas que podían poner en peligro el plan de entrega y devastación que estaba en marcha.

El gobierno le respondió que había un 60% de la población que había terminado estudios primarios y secundarios y un 30% de ellos había terminado alguna carrera universitaria. Era un alto grado de Educación y, por lo tanto, no podía impedir que hablaran y se expresaran. Solo no protestaban los que formaban el pequeño grupo de funcionarios del gobierno que gozaban de las prebendas del plan de destrucción.

El F.M.I. y los demás organismos internacionales se quedaron sorprendidos. Esto no pasaba con el Brasil ni con ningún otro país de la región. Por lo tanto la orden fue: ¡destruyan la educación!

¡No podemos cerrar las escuelas! bramaron a coro los esbirros del gobierno. ¡Habría una rebelión popular!

No les dijimos que cierren las escuelas, fue la respuesta. Solo les dijimos que destruyan la educación. Que las escuelas sigan funcionando pero vacíenlas de contenido. Que sean cáscaras vacías,

que adentro no tengan ningún fruto.

Ahora sí nos entendemos, dijeron los acólitos del gobierno y se dedicaron con esmero a su tarea. Ahora sería más fácil gobernar. Un pequeño grupo que mande y los demás que obedezcan. No sería un plan fácil de llevar a cabo. Tardaría mucho tiempo en notarse los efectos pero sería efectivo.

Lamentablemente tenían razón y en la actualidad se están notando los efectos: las escuelas son cáscaras vacías, solo edificios que entregan títulos a egresados que apenas saben leer y escribir. Todos podemos dar fe de esto. El plan tuvo éxito, lamentablemente. Un éxito total.

Algunos podrían darme casos aislados de egresados que no siguen esta regla casi obligada, pero si son sinceros deberían reconocer también que son casos aislados, excepciones que confirman la regla.

 

LA EDUCACION EN LA ARGENTINA ACTUAL (II)

 

El plan, si bien siniestro, fue sencillo.

Se agrupó a las materias por sus características. A unas se las llamó Ciencias Sociales y a otras Ciencias Naturales. La división fue casi correcta. Dentro de Ciencia Sociales estaban la anterior Historia, Geografía y Educación Ciudadana. En Ciencias Naturales estaba Física, Química y Biología. Todos los alumnos tenían tres profesores que daban su materia, aquella para la que se prepararon entre cinco y seis años de duro aprendizaje.

El problema apareció cuando hubo que hacer el promedio. Cada profesor ponía su nota y luego se promediaba la suma. Hata aquí parece todo normal pero se dieron casos de chicos que habían sacado diez en una materia y cuatro en la otra y por este sistema habían aprobado las dos. A todas luces esto no era correcto. Hubo escuelas que optaron por hacerle rendir a los alumnos la materia que no habían aprobado lo que también era injusto ya que por una materia que no habían aprobado, de este combo infernal, desaprobaban las tres. Muchos profesores en edad de jubilarse, ante tantos dislates, apresuraron su partida. Esto privó a los establecimientos educacionales de la mayor parte de los profesionales con gran experiencia. El recambio generacional que debe darse poco a poco se hizo abruptamente.

Al renunciar alguno de los profesores, que conformaban este trío de materias, quedaron dos profesores solos y aquí comenzó otra de las etapas del plan de destrucción.

Todos sabemos que Historia y Geografía son totalmente diferentes y el profesor que se preparó toda su vida para dar una de ellas no puede tratar más que de dar la otra como simple aficionado.

Ante esta situación anómala muchas personas todavía jóvenes, básicamente éticos, decidieron dedicarse a otra cosa. Por lo tanto el profesor  de Educación Cívica debía hacerse cargo también de Historia y Geografía. Esta materia Cívica ya de por sí era rara porque no había una carrera que se llamara Educación Cívica o algún otro nombre de los que se le dio a través del tiempo. Básicamente se trataba de enseñar lo que era la Constitución, la Democracia y la sociedad donde vivimos incluyendo la escuela, el club, el barrio, etc.

Normalmente la daba un abogado que se ganaba unos pesos dictándola de una manera muy poco pedagógica. También se daba el caso de que la dictaba un profesor de Historia (lo que era bastante correcto si estudiaba bien el tema), un profesor de Filosofía, uno de Psicología y hasta he visto casos de un profesor de Dibujo que hacía de suplente. Por lo que podemos ver era una materia que se prestaba para el aventurerismo y la desaprensión.

Bien, este profesor se vio obligado a dar su materia (para la que no se necesitaba ningún título especial) y también Historia y Geografía.

Muchos decidieron continuar con su carrera de aventureros pero cuando comprobaron que algunos de los alumnos (que habían tenido, todavía, una buena escuela primaria) sabían de Historia y Geografía más que ellos, abandonaron la farsa y se fueron.

El siguiente capítulo fue más nefasto.

Hasta el momento no había mencionado otra de las cosas más siniestras del plan. Dentro de esta “reforma” se le había quitado el último año a la escuela primaria y se lo había juntado con los dos primeros de la secundaria. Se formó así lo que se llamó el E.G.B. con los grados 7º, 8º 9º que quedaron dentro de la Escuela Primaria. Esta era una de las partes más siniestras del plan ya que la Directora de la Escuela tuvo que hacerse cargo de chicos de l3, l4 y l5 años para lo cual no estaban preparadas ni ella ni el edificio. No me voy a extender en los problemas que trajo en la disciplina porque de eso me voy a ocupar más adelante. Voy a mencionar lo que pasó con la directora. Si bien cayeron bajo la órbita de la escuela primaria, 8º y 9º siguieron siendo dictados por profesores secundarios. Esto trajo diferentes problemas con las autoridades de la escuela. Sabemos que la directora de una escuela debe ocuparse no solo de cuestiones administrativas sino también educativas. Puede presenciar las clases y dar directivas a las maestras. También debe calificarlas. Queda claro que en el caso de los profesores secundarios les puede dar directivas solo en la parte administrativa pero no puede controlarlos en la parte docente y menos calificarlos porque debería tener conocimientos, que no posee, sobre muchas ciencias. Los profesores tienen, en este aspecto, más competencia que ella y es lógico que sea así porque se prepararon más de seis años para ser competentes en lo suyo. También su vocación los llevó a elegir esa carrera.

Pues bien: cuando sucedió lo que mencioné antes, es decir que todos los profesores renuncian y no se consigue alguien que lo reemplace, como ahora pertenecían a una escuela primaria, podían ser sustituídos por una maestra. Es evidente que las maestras se vieron obligadas a asumir ese cargo aunque no estaban preparadas para ello. También podían renunciar e irse de la escuela. Pero como el 80% de las maestras necesitan su cargo para poder subsistir se vieron obligadas a aceptar el chantaje.

Las maestras se vieron sobrepasadas por esta situación ya que estaban dando materias de la escuela secundaria sin estar preparadas para ello ni tener título habilitante. Por eso  se inventaron unos cursitos de dos meses de duración donde se les otorgaba un título que las habilitaba para ejercer. Observen ustedes que, en el caso de Ciencias Naturales, los tres profesores que daban las materias (Biología, Física y Química) habían estudiado en conjunto por lo menos 18 años. Ahora estos tres profesores estaban siendo reemplazados por una maestra que había hecho un curso de dos meses. ¿Bochornoso, no?

Además la mayoría de las quejas provenía en un primer momento de los alumnos que habían tenido una buena escuela primaria y se daban cuenta que una maestra no estaba en condiciones de explicarle esa materia. Pasados más de diez años de esta “destrucción educativa” los alumnos no estaban en condiciones de darse cuenta de nada.

La destrucción educativa ha sido total

El abandono que la escuela ha hecho de su función específica ha dado lugar a que los alumnos ocuparan ese espacio con el descontrol de los boliches, la vida amorosa fácil y el alcohol.

En muchas escuelas los alumnos saben que los van a aprobar igual porque tienen miedo de que se cierren aulas con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.

El Estado, por su parte, ha hecho abandono total de sus obligaciones

y dejó a las escuelas abandonadas a su suerte esperando que los padres de alguna cooperadora hagan algo para que sus hijos no se queden sin educación. En las escuelas privadas sabemos que la nota de un alumno depende mucho de la cuota que pueda pagar.

Esto es lo que está pasando en la escuela argentina actual, esto es lo que ha conseguido la Reforma Educativa, convertir a una de las mejores educaciones del mundo en una especie de chatarra a la intemperie que se va oxidando día a día. Todos los gobiernos dicen que se van a ocupar del problema, pero la Educación en la Argentina sigue estando a la intemperie amenazando convertir en chatarra a los edificios, a los profesores y a los alumnos.

¿Podrá alguien hacerse cargo de frenar este deterioro? ¿El Estado tomó nota de esta situación?

Solamente el tiempo podrá dar respuesta a estos angustiosos interrogantes.

10 respuestas to “EL ESTADO DE LA EDUCACION EN LA ARGENTINA ACTUAL”

  1. carolina Says:

    El artículo está bueno pero es un poco largo y difícil de leer. A lo mejor hecho en dos partes o tres queda más comprensible. En general coincido aunque deberé leerlo nuevamente.

  2. maia Says:

    coincido con carolina. Un poco largo y difícil de leer

  3. mariano moral Says:

    Se puede hablar de algo que casi no existe? Eso sería hablar de la escuela secundaria. Los profesores se conforman con contralar la conducta. Salen verdaderos analfabetos. Lo veo en mis sobrinos y sus amigos.

  4. rosi Says:

    Un buen artículo.

  5. Daniel Says:

    Alfredo, este artículo sobre lo que fue la reforma educativa en nuestro país me resultó ameno. Yo no tuve el agrado , por así decirlo de enganchar el E.G.B. y posteriormente el Polimodal, desde mi punto de vista, fue un gran error, ya que los directivos no estaban preparados para tratar con gente mayor lo que produjo un gran retroceso en la enseñanza argentina.
    Muchos también piensan que es todo regalado , por eso terminan aprobando las materias sin ningún esfuerzo.
    Muy interesante este artículo publicado

  6. Rosana Says:

    Yo fui a la escuela secundaria unos años antes de la reforma educativa y no tuve que pasar todos esos problemas. En el último año si que se notaron los cambios que se iban a realizar y hubo muchos momentos de confusión. Los profesores no sabían bien que hacer.

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