LA GUERRA DE IRAK Y LOS HERMANOS

A poco de iniciarse la guerra de Irak, el cine de Hollywood comenzó a producir una serie de películas que hablaban del tema.

Pareció algo oportunista hecho para sacarle el jugo a un suceso reciente.

Las películas eran algo monótonas ya que contaban hasta el hartazgo la preparación de los soldados para ir a la guerra y como poco a poco se iban desencantando después de acciones nada gloriosas y hasta insípidas donde el honor y la superioridad de una causa se iban deteriorando hasta convertirse en nada.

Para el espectador de países lejanos del teatro de los acontecimientos, estos films carecían de gancho, de atractivo.

Un día tuve que ir a visitar a unos conocidos y mientras los esperaba en el living de su casa me puse a ver televisión.

Justamente estaban pasando un documental sobre la guerra de Irak. Propiamente hablando se veía el regreso de los combatientes a sus hogares.

En ese momento me di cuenta de la tragedia en su verdadera dimensión. No regresaban gloriosos combatientes sino pobres deshechos humanos destruidos a pesar de que los EE. UU. habían ganado la guerra sin demasiados costos.

En ese momento me dí cuenta de la conmoción interna y externa de esos muchachos que se suponía que ni se habían despeinado entre la ida y la vuelta. En ese momento uno se da cuenta que toda clase de violencia destruye tanto al atacado como al atacante. Uno se da cuenta que a un grupo insensible de dirigentes políticos y religiosos no les importó sacrificar a buena parte de una generación de su patria con tal de satisfacer sus intereses económicos sean estos la venta de armas o el robo de petróleo.

Estos soldados pudieron comprobar la gran diferencia que había entre las mentiras que le habían contado desde que nacieron y la realidad. Se les llenó de mantras, que se repetían una y otra vez, sobre la amenaza que pendía sobre su sistema de vida amenazado de desaparecer y que como todo el mundo sabe es el único sistema bueno del mundo Si desaparece la maldad va a dominar sobre la tierra y Dios nunca se los va a perdonar.

Por eso cuando vuelven no se pueden adaptar a la realidad y la mayoría termina suicidándose.

Ya no los consuelan las películas de Walt Disney donde se dice que Peter Pan no envejece porque es bueno. Ellos saben que eran buenos y en menos de diez meses han vuelto envejecidos, agostados, reseca su alma y su cuerpo y con el convencimiento de que ya no eran tan buenos.

De nada vale que les digan que Dios peleó de su lado y que está contento con ellos. Sienten que ningún Dios todopoderoso y justo pudo haberlos mandado a matar niños que salían de las escuelas porque debajo de sus pies había petróleo.

Cuando partieron pensaban que la guerra era una empresa gloriosa y que mejoraría el mundo. Cuando volvieron se habían dado cuenta que la guerra era una de las cosas más horribles que había inventado la maldad humana y que era la destructora de todo lo bueno que el hombre había construído a lo largo de los siglos.

Los niños y los ancianos indefensos que habían matado eran iguales a sus niños y sus ancianos y no los monstruos que les había enseñado la propaganda oficial durante cientos de años.

Se dieron cuenta que las pregonadas razas de las que hablan su líderes políticos y religiosos no existen y que la única raza que nos engloba a todos es la raza humana. Dios no favorece a ningún grupo y sufre cuando un ser – mal llamado humano – destruye a una de las creaciones que con tanto amor trajo al mundo. Nadie está autorizado a hablar en nombre de Dios y menos a decir que Dios les ordenó ir a matar gente desconocida en lugares extraños.

Se dieron cuenta que los verdaderos monstruos son los que los mandaron a matar o morir llenando sus cabezas de mentiras. Comienzan a comprender que la guerra es un instrumento de dominación que las clases dirigentes usa para oprimir a los habitantes de un país con conceptos tan vagos como los de patria, bandera o religión.

Se dan cuenta – finalmente – que los caídos en estas cruentas expediciones, sean del bando que sean, son los únicos que pueden llamarse verdaderamente “hermanos” a pesar de tener un color de piel diferente o diferentes creencias religiosas.

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16 respuestas to “LA GUERRA DE IRAK Y LOS HERMANOS”

  1. nazareno Says:

    estoy de acuerdo. es una lástima que los israelíes, en sus salvajes incursiones a gaza, tengan menos contradicciones respecto a la guerra que incluso sus pares soldados yanquis. me aterra ver una sociedad militarizada, con una clara hegemonía de la ideología mesiánica y racista como la de israel, no tenga siquiera ese desencanto que muestran los estadounidenses.

  2. Anahi Says:

    ES una locura la patria , la bandera o la religion , pero es lo que sucede en las guerras y parece que seguimos asi , sabiendo que son todos intereses politicos ,obtencion de petroleo y territorio .
    Si claro que son monstruos los que dirigen las guerras , es una realidad en la que siempre es dificil dejar de ver .
    Es una guerra tan arraigada en todos lados. es un monstruo grande .
    y quizas la solucion esta mas cerca de lo que pensamos .
    pero todavia no la vemos .
    Los conflictos empiezan por cosas chicas y uno se va dando cuenta que toma dimensiones cada vez mas grandes.
    Hay una pelicula algo chistosa , en la que tienen secuestradas personas y les ocultan que la guerra ya habia terminado , asi controlan a este grupo de gente ,para tenerlos cautivos de la libertad ,ellos viven en los subsuelos . Es lo absurdo de la guerra , y la guerra interna con nuestros propios pares .

    • alfredoh Says:

      Como vos decís la guerra es un instrumento que usan las clases gobernantes para tener aprisionados, en un laberinto sin salida a sus gobernados. Les hacen creer que luchan por su patria, por su estilo de vida o por su religión para tapar el hecho de que la guerra se declara solo para que los dueños del poder sean cada vez más ricos. Esto lo aprenden demasiado tarde los soldados de todos los bandos cuando ven que tienen que matar chicos que no tienen la forma de los demonios que les hiciero creer, si no que son tan inocentes como sus propios hijos y que mueren con una expresión de angustia y de interrogación como queriendo preguntar de que se los acusa. No saben que mueren por la desmedida ambición de unos pocos que quieren tener cada vez más a costa del sufrimiento de los que nada tienen.

  3. carolina Says:

    En las guerras nadie gana. Nadie encuentra la gloria matando o muriendo. Los que declaran las guerras no pelean. Mandan a morir a los otros y ellos solamente observan.Estoy de acuerdo en que «los verdaderos monstruos son los que los mandaron a matar o morir llenando sus cabezas de mentiras. Comienzan a comprender que la guerra es un instrumento de dominación que las clases dirigentes usan para oprimir a los habitantes de un país con conceptos tan vagos como los de patria, bandera o religión»
    .

  4. rofal Says:

    Las guerras y sus terribles efectos. Preparan a muchachos para pelear diciendo que los otros son monstruos a los cuales hay que destruir porque sino ellos los destruirán. Seres espantosos, deformes con nada de humano.
    Cuando llegan al lugar de la batalla ven que son gente como todos, que mueren, que sufren, que lloran. Ven niños muertos que no tienen culpa de nada.Todos tienes piel, huesos y sentimientos. En ese momento se dan cuenta que los engañaron y esos que ellos deben matar son sus hermanos. Más hermanos que sus propios gobernantes. Es donde comienzan a sufrir y a arrepentirse pero ya es demasiado tarde. Están matando y muriendo para defender los intereses económicos de un grupo y no a su país. Tremenda realidad.

  5. maia Says:

    las guerras y sus infamias
    no solucionan nada
    y no tienen heroes

  6. carlos herminio Says:

    Las guerras nunca sirvieron para nada. Esta nota lo remarca. Terminarán algun dia? Nolo creo.

  7. Damas Art Says:

    Sin ninguna duda, la guerra el peor de los horrores. ¡Por un mundo igualitario y sin fronteras!
    Bego.

  8. clark Says:

    las guerras son feas. esta tambien. lO CREE LA GENTE QUE VA A PELEAR
    .

  9. Daniel Says:

    Alfredo, muy interesante este artículo que se refiere a la guerra de Irak, yo pienso que son contraproducentes y que no solucionan nada en la vida.
    En este artículo publicado está bien remarcado eso, creo que mandar a morir es un grave error.
    Lo saludo a usted atentamente y nos mantenemos en contacto como siempre

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