SINDROME DE BURNOUT

Durante los primeros años de mi vida productiva ingresé en un Banco de los más prestigiosos del centro porteño. No había transcurrido un año en mis tareas cuando comencé a sentir un serio malestar psíquico y físico. No sirvió para nada el hecho de concurrir a médicos clínicos y hasta a psiquiatras.

Finalmente decidí renunciar aunque sintiendo una terrible sensación de fracaso que poco a poco el tiempo consiguió hacerme olvidar. Luego de cumplir los requisitos para exceptuarme del servicio militar, ingresé en un Banco del Estado donde permanecí casi diez y siete años. Si bien conseguí sobreponerme a esa sensación de angustia y asfixia que me había aquejado en mi anterior trabajo cada tanto volvían ciertas recaídas y la sensación de malestar era angustiante. Todo esto se agravaba porque mi familia se creía en la obligación de reconvenirme por lo que consideraban un signo de haraganería e inconstancia.

Al casarme la sensación de que tenía que mantener a mi familia hizo que me olvidara de ese malestar y siguiera adelante con mi vida habitual aunque siempre sufría alguna recaída. Finalmente renuncié y me dediqué a atender una pequeña librería que puse con gran esfuerzo pero que me daba más satisfacciones aunque la época de la dictadura fue muy mala en términos económicos.

Cada tanto estaba en contacto con excompañeros

ó gente que se dedicaba a la misma actividad y observé que muchos de ellos sentían los mismos síntomas que yo había sentido en el pasado.

En cierto momento decidí cerrar la librería, que me había dado grandes satisfacciones espirituales pero muy poco rédito económico, por las terribles inflaciones que nos afectaron a todos durante el final del gobierno de Alfonsín y el comienzo del gobierno de Menem.

Por lo tanto decidí dedicarme a la enseñanza, algo que me había gustado toda la vida y donde finalmente encontré mi lugar en el mundo.

Si bien no era algo que me asegurara un futuro sólido en lo económico me daba grandes satisfacciones espirituales y me hacía sentir útil en algo en lo que era claramente competente.

Los síntomas que describí al principio desaparecieron totalmente hasta que casi olvidé haberlos sentido durante casi veinte años.

De cualquier manera los recordaba cuando veía gente afectada por el mismo tipo de desasosiego.

Durante años, mientras mis ocupaciones me lo permitían, seguí preocupado con el tema hasta que  un día se produjo el milagro. Entre un montón de cosas para tirar veo un viejo papel de diario y ahí leo en letras grandes y borrosas: “Síndrome de Burnout”.

Yo había sentido de este síndrome pero no había investigado mucho acerca del tema. El Síndrome de Burnout es un proceso que se da poco a poco y el afectado no ve nada anormal en su vida aunque siente una molestia que no lo deja vivir en paz. Es fácil confundirlo con haraganería o falta de responsabilidad.

El Síndrome de Burnout va más allá de eso. Sentimos que ya no queremos hacer lo que hace poco nos daba satisfacción, perdemos el interés por las cosas que nos gustaban, nos sentimos agotados a pesar de no haber desarrollado una actividad física cansadora, etc.

El problema que acarrea este Síndrome es mental en lugar de físico pero el estrés que sentimos afecta tanto lo psíquico como lo físico. El cuerpo se puede decir que está literalmente quemado de donde viene su nombre.

El psiquiatra Herbert Freudenberger lo describió en 1974 aunque ya con anterioridad se había detectado este mal silencioso que afectaba a muchas personas desde los lejanos tiempos de la Segunda Guerra Mundial y aún antes.

Los más afectados por esta dolencia son gente que trabaja en oficinas o en reparticiones burocráticas que se ven obligados a desarrollar tareas monótonas y presionantes como la atención al público durante largas horas diarias y durante largos e interminables períodos de tiempo.

Las empresas internacionales, que tratan de maximizar sus ganancias, tomaron nota rápidamente de este problema y se dieron cuenta que no afectaba solo a los empleados sino también, y en mayor medida, a los dirigentes por lo que tomaron medidas para paliar el problema.

Las empresas nacionales están comenzando a tomar nota del mismo y las empresas del Estado creo que ni siquiera lo registraron.

El peor problema que siente el afectado por este síndrome es la incomprensión de los que los rodean o el temor de expresar algo que se siente pero que no se ve.

En la Argentina muchos profesionales no han tomado debida nota del problema y no se atiende al afectado más que con sedantes o cosas por el estilo que en realidad lo agravan.

En esto podemos observar la importancia de afirmaciones como las de Mario Bunge que afirma que la actualización de los profesionales es imprescindible para la correcta atención de los pacientes.

Cuantos sufrimientos nos hubiéramos ahorrado si los profesionales que nos atendieron hubieran estado actualizados y nos detectaban el mal que nos afectaba.

Hay que recordar que la mayoría de los afectados al no saber que les pasa recurren a curanderos y manosantas que les dicen que les hicieron un “daño” y les indican tratamientos absurdos que los introducen en la superstición más descabellada.

Muchas personas se automedican para evitar sentir los síntomas o se dedican a las drogas o al alcohol.

Finalmente podemos decir que hay muchas maneras de aliviar los efectos del síndrome y que tiene cura pero solamente si se identifican las causas.

Esperemos que los profesionales médicos incorporen este síndrome entre las posibles causas de enfermedad de sus pacientes y traten de estudiar todo acerca de su posible curación.

De esa manera se le evitará  a cientos de miles de personas la tortura física y psíquica de un mal silencioso que puede llevar a la depresión y hasta a la misma muerte a alguien que no atina a explicarse la naturaleza de la dolencia que lo aqueja.

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16 comentarios to “SINDROME DE BURNOUT”

  1. Anahi Says:

    Creo que es muy importante esto de “no saber la dolencia que nos aqueja ”
    me parece que debemos tener esto en cuenta .
    Tenemos que tener presente esta era de la tecnologia , las maquinas ,los celulares . El ser humano precisa poner los pies sobre la tierra , respirar mejor y dejar de la lado la tecnologia cuando resulta un dolor de cabeza insostenible .
    La apatia o el desgano , no se a que se deben , pero seria bueno no dejarlo pasar y reveer el porque de este sintoma .
    Estoy contando desde una realidad cercana .( porque me sucedio , y creo que entiendo como quedamos luego de estar muchas horas frente a la maquina )

    • alfredoh Says:

      Es verdad que al estar muchas horas frente a una misma máquina (mecánica o electrónica) las personas comienzan a sentirse mal y no saben a que atribuírlo. En muchos casos puede ser este síndrome. El problema es que los médicos le dan alpaciente una aspirina o pastillar para dormir lo que en realidad no soluciona el problema ya que este tiene raíces mucho más profundas.

  2. maria lucrecia suarez Says:

    muy buen articulo. ! saludos.

    • alfredoh Says:

      Gracias María Lucrecia por haber leído mi artículo. Hubiera preferido que te explayaras un poco más en la respuesta pero me llena de alegría que te haya gustado. Es difícil que la gente lea un blog en estas épocas. Casi todos se dedican al “feísbuc” donde cuanto menos palabras mejor. Espero que leas otros artículos y me dejes tu opinión.

  3. lilen Says:

    nunca habia escuchado de esta enfermedad pero esta bueno conoserla por que a todos nos puede pasar, espero que ya no te moleste el sindrome de burnout y puedas estar mas tranquilo🙂

    • alfredoh Says:

      Gracias Lilén por preocuparte. En realidad esto no me está perjudicando porque abandoné todo lo que hacía en esos momentos. Pero si los médicos hubieran estudiado bien el problema me podrían haber dado un tratamiento adecuado . Como no lo hicieron pasé momentos muy difíciles librado al azar. En estos momentos lo vivo como un mal recuerdo pero no puedo dejar de pensar en los cientos de miles que lo padecen en silencio sin saber que hacer.

  4. Damián Says:

    Esto es algo que también pasé, pero todos -incluídos mis padres- me decían frases tales como: “Pero tenés que hacerlo, querido, sino ¿qué vas a hacer de tu vida?” dando a entender que lo que yo quería era no trabajar. Nada más lejos de la realidad: lo que quiero es, exactamente trabajar, pero con lo que sé que puedo lidiar, con lo que puedo hacer, que es diferente a no querer trabajar o ser un vago. Pero bueno, en esta sociedad nuestra no importa la dedicación y los logros que uno tenga mientras no sean económicos. Es interesante saber que, al menos ahora, mi padre me entiende.

  5. Damas Art Says:

    No había oído hablar de ese síndrome, pero al leer tu post reconozco que yo también me he sentido afectada por él durante toda mi vida laboral que ha tenido lugar en oficinas, con una alta responsabilidad y con un nivel de presión apabullante. Mis trabajos duraban poco porque yo acababa enferma de los nervios y los tenía que dejar. Sólo en dos de ellos conseguí sentirme agusto y estuve muchos años, uno de ellos tuvo que cerrar por cuestiones familiares del empresario y el otro fué mi propio negocio que, también por temas “familiares” tuve que dejar…No he encontrado mi trabajo ideal. Yo también quería ser maestra, pero, por cuestiones económicas no me fué posible acabar la carrera…era mi vocación.

  6. CAROLINA Says:

    Muy interesante este artículo. Voy a leerlo nuevamente.
    Creo que no se tiene cabal importancia de este tipo de enfermedades que pueden arruinar la vida de gente aparentemente normal.

    • alfredoh Says:

      ESTA ES UNA DE LAS TANTAS ENFERMEDADES QUE PUEDEN AFECTAR A UNA PERSONA APARENTEMENTE SANA. SERÍA BUENO QUE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD ESTUVIERAN DEBIDAMENTE ACTUALIZADOS. GRACIAS POR COMENTAR CAROLINA.

  7. carolina Says:

    Estuve revisando listas de enfermedades parecidas. Algún día te las alcanzo o las publico en comentarios.

  8. rofal Says:

    No conocía esta enfermedad específicamente. Conozco muchas que se asemejan en los síntomas. El stress tiene mucho de estos síntomas. La anotaré para estudiarla mejor.

  9. maia Says:

    estas enfermedades y muchas otras no entran en el bagaje de conocimientos de muchos medicos
    lamentable para la salud de la poblacion
    pero muy real

  10. clark Says:

    una fea enfermeedad. algunos se ve que la tienen

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