EL VALOR DE LAS PALABRAS (III)

En notas anteriores he hablado del valor de las palabras. En realidad he hablado de casos en que no se respetaba la palabra empeñada.

Es decir que hablé de los casos más comunes ya que todos sabemos que en nuestra sociedad abundan los casos en que no se cumple con lo que se dice o se promete.

Voy a contar el caso de un amigo.

En realidad debo aclarar que nunca fui a comer a su casa ni el vino a comer a la mía. Tampoco él conoce más que superficialmente a mi familia y yo apenas conozco a la suya.

¿Y porque entonces digo “mi amigo”? Sencillamente por que esta persona se dedica a fabricar muebles de madera y a vender libros y  nunca ha faltado a la palabra empeñada.

Le encargué unos modulares para poner discos de vinilo y recorrió cielo y tierra hasta que los pudo hacer. Me conservó el precio aunque a él le aumentaron el costo de la madera y me dijo que se los pagara como pudiera por lo que todavía me falta pagarle un resto a pesar de que transcurrieron ya casi cinco meses.

¿Conocen ustedes muchas personas que hagan esto?

Sí, los dejo que piensen, pero seguramente no van a encontrar muchas o quizás no van a encontrar ninguna persona que cumpla así con lo prometido.

Además cuando le comento algo me escucha detenidamente y luego me hace las salvedades del caso sin recurrir a ningún exabrupto.

En la sociedad en que vivimos esto no es muy común.

Normalmente nadie nos escucha y no nos dejan terminar de hablar oponiéndose a todo aún sin saber nada del tema del cual le estamos hablando.

¿Se entiende por que digo “mi amigo”?

Hecha esta salvedad seguiré con el relato.

Mi amigo aceptó un trabajo pequeño y dio un precio pero cuando sacó cuentas la ganancia era mínima.

Podía llamar y decir que no iba a hacer el trabajo pero había dado su palabra por lo que se puso a hacerlo.

Cuando llegó el momento de entregarlo podía haberlo dejado para otro día, cuando tuviera tiempo, como haría el 99% de las personas que conocemos.

¡Pero había dado su palabra!

Por lo tanto dejó cosas más importantes y fue a entregar el trabajo terminado.

Una vez cumplido esto se dispuso a regresar a su casa cuando observó que justo enfrente de esta casa estaban tirando madera a la calle. Se acercó y preguntó si podía llevarse alguna. Le contestaron que se llevara toda la que quisiera porque el dueño había alquilado el depósito a unas personas y cuando vio que estaba ocupado dio orden de tirar todo a la calle.

Juntó todo lo que pudo y regresó a su casa.

Cientos o quizás miles de pesos en madera de buena calidad que a lo mejor iba a ser usada para hacer un asado y que para él eran el elemento esencial para poder desarrollar sus tareas.

Todo por entregar a tiempo un trabajo que casi no le iba a dejar ganancia.

No parece una casualidad que esto haya pasado.

Quizás tengan razón los que dicen que no hay casualidades y sí causalidades. Por lo menos nos queda una duda.

¿A usted que le parece? ¿Casualidad o nó?

Sea cual sea su respuesta hágamela saber. Sería bueno aportar datos a favor o en contra de estas teorías. Entre todos podemos ir acercándonos a una satisfactoria resolución.

De cualquier manera es bueno pensar que en algún lado hay una especie de justicia que se ocupa de premiar a las personas honestas.

A UNA DE LAS POCAS PERSONAS QUE TODAVIA LE DAN VALOR A SUS PALABRAS.

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22 comentarios to “EL VALOR DE LAS PALABRAS (III)”

  1. Nico Says:

    Existe el azar a mi gusto.
    Siempre es un gusto leerte, pagale lo que le debes al tipo y pasame el numero que necesito un mueble.
    Abrazo

    • alfredoh Says:

      Genial Nico. Veo que leíste hasta mi último artículo que publiqué ayer a la noche. Vos también sos de los que cumple con su palabra. Hoy mismo te paso el número.

  2. "El Amigo de Alfredo" Says:

    Bueno Alfredo me llena de orgullo ser el protagonista de tu historia en el blog.

    En lo personal pienso que entre causalidad y casualidad ninguna se rige siempre sobre la otra. Yo soy de la idea que por momentos uno puede hacer con pasion y muchas ganas su trabajo, un proyecto o una tarea y seguramente los resultados esten mas cerca de dar positivamente. Por otro lado tambien es agradable dejar en manos del azar algunas decisiones… dejando que actuen el instinto y los sentidos sin pasar por el filtro de la razón.

    Bueno muchas gracias otra vez por estas líneas y me voy corriendo a cobrarle Alfredo lo que me debe…… JAJAJA!!! Abrazo!!

    • alfredoh Says:

      Germán: yo creo, como vos, que pueden existir la casualidad y la causalidad al mismo tiempo. Habrás visto que hay fanáticos de una y otra. Para algunos la casualidad existe y para otros todo es “causalidad”. Creo que pueden existir ambas cosas pero hay situaciones en que es casi imposible pensar que se debió a una “casualidad”. Tu caso parece ser uno de estos. En mi artículo del Blog llamado “Un Buen Día” narro un caso que es casi imposible llamarlo casualidad.
      Lo bueno de tener un blog es que se puede tener la opinión de otras personas como la tuya y la de el muchacho que me escribió antes. También es bueno que gracias al Blog descubriste que eras amigo mío. También gracias al blog vas a conseguir un trabajo. Además, como digo que hay que cumplir con la palabra, voy a tener que pagarte los $200.- que te debo si no voy a quedar mal con todos. Ja Ja Ja…Esto ya parece un “feisbuc”.
      P.D.: en cualquier momento te llamo.Saludos.

  3. Damas Art Says:

    Un hombre (o una mujer) puede ser muy pobre por no tener dinero, pero muy rico porque tiene principios y valores y actúa en consecuencia.
    No hay nada peor que decepcionarse a uno mismo, eso tiene más valor que el dinero.
    Saludos, Alfredo.

  4. Damas Art Says:

    …Aunque el dinero es imprescindible y necesario para vivir y sobre todo para cumplir algunos de nuestros sueños…

  5. Alan Says:

    Es genial este articulo. Un caso de la vida real.
    Es bueno saber que todavia cree en el valor de la palabra empeñada.
    Todo loo que perdio esta sociedad se basa en que nadie cree que debe cumplir con lo que promete,
    Este muchacho nos das un ejemplo. Muy buen articulo Alfredo!!

    • alfredoh Says:

      ES MUY BUENO TU COMENTARIO ALAN. MI INTENCIÓN ES DIFUNDIR LA ACCIÓN DE GENTE QUE TODAVÍA CREE EN EL VALOR DE LAS PALABRAS. SI BIEN A VECES NOS ABATE LA DESESPERANZA ES BUENO SABER QUE TODAVÍA QUEDAN PERSONAS ÍNTEGRAS Y QUE PUEDEN ESTAR CERCA NUESTRO, A LA VUELTA DE TU CASA. ES GRATIFICANTE PODER DESTACAR COSAS BUENAS FRENTE A LAS COSAS NO TAN BUENAS QUE VEMOS A DIARIO.

  6. CAROLINA Says:

    No sé si es una casualidad o no lo es. Pero lo que si puedo decir es que es muy agradable pensar que las personas honestas siempre tienen su premio. La honestidad está muy devaluada hoy. Debería recobrar su valor y ser usada. Así como todas aquellas palabras que se usan a la ligera y representan grandes cosas.

    • alfredoh Says:

      CUMPLIR CON LA PALABRA DADA. ESO ES ALGO QUE SE VE POCO EN LA ACTUALIDAD. TOODO EL MUNDO DICE COSAS A LA LIGERA. ES BUENO CREER QUE ALGUIEN PREMIA LAS BUENAS ACCIONES Y LE DEVUELVE UN PREMIO A CAMBIO.

  7. pachecocounselorDaniel Pacheco Says:

    Cómo dicía Heidegger, Rafael Echeverría y tantos otros, vivimos en el lenguaje, es lo que nos confiere humanidad, esa posibilidad inexplicable de crear mundos a través del lenguaje (verbal y paraverbal), que nos une como seres humanos. Por lo tanto coincido en el valor supremo de la palabra y equiparo el deterioro social a partir de la promiscuidad en la falta de palabra. También quería comentarte que no creo en las casualidades, y que he decidido llamar a las supuestas casualidades, “misterio”, y al misterio como también Heidegger lo sostenía se lo protege custodiándolo como tal.

  8. rofal Says:

    Todo un ejemplo este muchacho. Me gusta pensar, a veces, que “…en algún lado hay una especie de justicia que se ocupa de premiar a las personas honestas” como dice el artículo.

  9. Daniel Says:

    la gente no le da mucho valor a las palabras. yo solo le creo a los amigos y a beces dudo. problema de ahora.

    • alfredoh Says:

      Tenés razón en lo que afirmás Daniel. Aunque sea triste admitirlo en estos momentos la palabra que te da alguien tiene un escaso valor. Algo muy distinto a lo que pasaba hace unos 70 años atrás donde los bancos te daban un crédito sellando el acuerdo con un simple apretón de manos.

  10. carlos herminio Says:

    Las palabras y su valor un gran tema. Como usarlas? Enestos momentos perdieron valor sin duda.

  11. racar Says:

    Nadie cumple su palabra. Este momento es asi y no hay nada que hacer. FEO.

    • alfredoh Says:

      Reconozco que se hace difícil revertir una situación que lleva ya mucho tiempo. Pero: si lo intentaamos???
      Aunque sea un pequeño granito de arena sería bueno ver que pasa si lo intentamos.

  12. mariano moral Says:

    Emocionante esta anécdota. La releo y me llena de esperanza. A pesar de ser un racionalista me reconforta mucho pensar que las buenas acciones tienen una recompensa en la Tierra.

  13. Lorena Rakos Says:

    Es un muy lindo artículo!! EL VALOR DE LAS PALABRAS:¡QUÉ HERMOSO TÍTULO PARA TU RELATO! Muchas personas sólo conocen el VALOR de las cosas materiales y, con eso, ya son felices. Considero que el VALOR de las PALABRAS, de los SENTIMIENTOS, de las ACTITUDES y de los PENSAMIENTOS es más importante.
    Por otro lado, yo opto por la palabra CAUSALIDAD. Pienso que todo es por algo, que todo tiene un origen, una CAUSA.
    Para finalizar, quería destacar que sin COMPROMISO, sin ESFUERZO y sin DEDICACIÓN, a mi criterio, no se llega muy lejos, es decir, no se llegará al OBJETIVO PLANTEADO, no OBTENDREMOS EL RESULTADO DESEADO.

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