POSVERDAD (I)

 

 

0021401625.jpgHoy es miércoles 6 de septiembre de 1917. Este día se publicó una nota en el diario La Capital firmada por el periodista Jorge Levit a la que denominó “La posverdad argentina”. Textualmente dice así.

“El domingo pasado después del mediodía comenzó a circular por las redes sociales una información impactante: una foto del cadáver de una persona ensangrentada, con el torso desnudo, era acompañada con el audio de una conversación entre quienes aparentaban ser dos periodistas. En ese diálogo se anticipaba que había aparecido el cuerpo sin vida de Santiago Maldonado y que en unas horas el gobierno daría a conocer la información a todo el país. Estaba todo tan bien armado y producido que sonaba muy verosímil, a tal punto que en los medios de comunicación, siempre atentos aunque un poco más lentos los fines de semana, no descartaron por completo en un primer momento la versión, pero ninguno se animó a difundirla.

Mientras se iba confirmando que esa información era falsa, miles y miles de personas que accedieron a ese contenido creado para confundir y desorientar creyeron, sin embargo, que se trataba de una noticia verdadera. Cuando horas después o al día siguiente nada había sido publicado en los diarios ni difundido por los medios audiovisuales porque la noticia no había existido, comenzaba el proceso de decodificación personal de lo que había ocurrido y se había visto y escuchado. Muchas personas lo interpretaron, probablemente, como tantas otras falsedades que se distribuyen por las redes sociales. Pero otras, seguramente, empezaron a hilvanar explicaciones fantasiosas y teorías disparatadas sobre por qué el gobierno no había informado sobre la aparición del cadáver de Maldonado y había ocultado el tema.
Desde quienes sostienen la responsabilidad de Gendarmería en la desaparición del joven hasta los que piensan que sigue vivo escondido en una reserva mapuche, una falsa información puede reinterpretarse según la emoción que la persona ponga en la situación, sus creencias y visiones políticas. Es lo que ahora se conoce con el neologismo de «posverdad».

El español Arturo Torres, máster en Comunicación Política y Psicología, define a la «posverdad» como «un contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública». Torres cree, además, que la «posverdad» supone un «emborronamiento de la frontera entre la verdad y la mentira, y crea una tercera categoría distinta a las dos anteriores. Una en la que un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por el simple hecho de encajar con nuestros esquemas mentales».

El término de posverdad no es un invento argentino, sino la traducción de la voz inglesa «post-truth», que según el diccionario Oxford fue la palabra del año en 2016, sobre todo por el Brexit en Inglaterra y la campaña presidencial de Donald Trump en Estados Unidos. El diccionario británico le otorga a ese vocablo, como adjetivo, la significación de lo relacionado con las circunstancias en las cuales los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción o las creencias de las personas.

Es así que muchos argentinos aún piensan que Alfredo Yabrán no se suicidó y sigue vivo disfrutando sus días en una paradisíaca playa de la Polinesia o que Carlos Menem Junior no se mató en un accidente aéreo sino que fue asesinado por una venganza contra su padre, presidente en ese entonces. Estos dos casos, y después otros, fueron analizados hace unos años por el periodista Miguel Wiñazki en su libro «La noticia deseada», un antecedente de lo que hoy sería la «posverdad». Es decir, pese a las pruebas incontrastables y a la investigación de los casos, miles de personas tienen su particular opinión sobre el destino de Yabrán y de Menem hijo.

La doctora Sandra Massoni trabaja estos temas en su último libro «Avatares del comunicador complejo y fluido. Del perfil del comunicador social y otros devenires».

Para Massoni, rosarina y de prestigio internacional en la materia, «hay que tener muy en cuenta que la comunicación es siempre un fenómeno emergente y complejo. Por ejemplo que, previo a toda acción, en cada uno de nosotros hay siempre una emoción que la motoriza (también el pensar). Entonces – explicó– quien completa un mensaje en torno al tema de la comunicación quiere ver o teme ver, o le fastidia ver. Y eso mismo hace que pueda o no pueda ver una parte de la cuestión». Además, dijo que es necesario considerar que «existe el fenómeno de «completamiento» que realizará quien recibe. Una operación cognitiva tan importante como lo que dice quien emite, pero que había sido minimizada en las teorías clásicas», remarcó.

En la Argentina, la «posverdad» en la interpretación de los hechos está teñida de política y todo es pasible de una mirada sospechosa y punzante que no alcanza límites. La mitad del país asegura que al fiscal Alberto Nisman lo mataron antes de que presente las pruebas sobre sus denuncias contra la ex presidenta y la otra mitad cree con seguridad que se suicidó porque había quedado en ridículo ante la imposibilidad de sostener esa grave acusación. Cada sector tiene su «posverdad» que se anticipa al fallo judicial que, en este caso, aún no se ha producido. Es que este país se caracteriza por dejar todo en una nebulosa interpretativa en tanto las situaciones que conmueven a la opinión pública nunca se resuelven o demoran años en aclararse, con lo que permite su manipulación con fines políticos y electorales.
Pero peor aún es cuando en los casos de certezas de lo ocurrido a través de una decisión judicial, por ejemplo, nadie les otorga validez porque se sospecha de los jueces, de las pericias, de las fuerzas de seguridad intervinientes y de todo en general.

Una particular aplicación de la duda metódica permite que cada uno construya su propia verdad o lo que ahora se denomina «posverdad», un término que encaja de maravillas con la caótica Argentina”.

Este artículo es muy claro y básicamente dice que la posverdad es una mentira que queremos sostener  porque coincide con nuestras creencias, Es decir que coincide con lo que vagamente sostenemos como probabilidad y que seguiremos sosteniendo a muerte sin someterlo a ningún criterio de verdad.

Presentado el tema solo podemos agregar que alguien fabrica esta posverdad sabiendo que vamos a picar el anzuelo y seremos un pececito muerto sin siquiera percatarnos de ello. En realidad no morimos del todo. El que va muriendo es nuestro cerebro. ¿Y quién lo necesita si estamos contentos?

 

 

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18 respuestas to “POSVERDAD (I)”

  1. Rosita Says:

    Profunda nota. Tiene muchos aspectos para analizar.
    El principal es que la verdad pasó a no tener demasiada importancia. Trágica comprobación pero real.

  2. alfredoh Says:

    Como estamos acostumbrados a observar todos los días la verdad dejó de tener valor. O por lo menos no parece ya muy importante.
    Cualquiera puede decir lo que quiere y defenderlo a muerte sin importarle en absoluto su justificación.

  3. alfredoh Says:

    Lo peor es que se convirtió en un recurso común en política donde un candidato niega haber dicho algo el día anterior que salió en videos, diarios, revistas y hasta actos públicos presenciados por miles de personas.

  4. fer Says:

    Nadie escapa a la posverdad.Ni el autor de esta nota.

    • alfredoh Says:

      Que todos estamos inmersos en un mundo donde domina la posverdad te lo acepto.
      Si quisiste decir que el autor del artículo también lo hace creo que te equivocás. Si pensara esto no publicaría nada en este blog.

    • fer Says:

      Ustedes los racionalistas hicieron nacer al irracionalismo.Segui asi que se va a llenar de detractores.Payaso cientificista.

  5. Daniel Bufi Says:

    Hola Alfredo, en este artículo titulado «La Posverdad», como han publicado otras personas, descubrí como que en la nota, no se le dio una profunda importancia e interés a la verdad, o sea quiere dar a entender que la situación fue probable y que vamos a caer en la boca del lobo o como chorlitos.
    No me llamaría la atención que muchas personas quieran construir «su propia verdad», si es que se sientan una eminencia.
    Desde ya, muy interesantes sus artículos publicados y nos mantenemos en contacto como siempre, saludos

  6. Mirta Franceschini Says:

    Totalmente de acuerdo con Arturo Torres.-la Posverdad, una nefasta mezcla entre verdad y mentira con fines políticos.- en mi caso observo y no me identifico y trato de buscar siempre mi verdad, la que seguramente seria muy criticada por todos.- y siempre prefiero no opinar sobre estos temas.- te abrazo muy fuerte !!!!!

    • alfredoh Says:

      Gran definición Mirta. La Posverdad, una nefasta mezcla entre verdad y mentira con fines políticos. Casi no habría nada que agregar al respecto. Veo que te tomaste el tiempo para leer y contestar el artículo. De alguna manera me hace ver que publicar nuevos artículos no es en balde. Gracias!!!!

  7. Carles CC Says:

    La verdad muchas veces no es agradable para nuestro concepto de vida.
    El ser humano de siempre se ha alimentado de postverdades, solo vemos, oímos lo que queremos ver oír…
    Un mismo acontecimiento observado en el mismo momento desde el mismo lugar con las mismas condiciones genera diferentes post-verdades según la persona.
    Una persona puede mantener una aserción aunque la realidad le desmiente constantemente y él tiene la capacidad y la inteligencia para reconocerlo.
    Las religiones han sido grandes maestros de post-verdades, la mayoría de sus doctrinas y creencias se han alimentado de post-verdades.
    Y ahora vivimos en un mundo donde los maestros de post-verdades son los Mass Media, los grupos lobisticos, los thing tanks, conocen maravillosamente el mal funcionamiento de nuestra forma de pensar y creer ,.. tan solo se aprovechan de ese error, de nuestra debilidad, nos empujan, nos frenan, nos lanzan, nos irritan, nos apaciguan,..y muchas veces la VERDAD luce por su ausencia.
    La historia esta llena de post-verdades,..el día que no exista podremos decir que el ser humano ha evolucionado un poco.

    • alfredoh Says:

      Un placer recibir tu comentario Carlos. Era una costumbre que compartíamos cada tanto pero mi casi retirada del blog la interrumpió. Ya tenía la idea de continuar publicando cuando interrumpió la pandemia y casi se hizo una necesidad. Como el tema de la posverdad me venía preocupándome me pareció conveniente tratarlo aquí.
      Leo que tú crees que la verdad no es agradable para el hombre. Aclaras «»muchas veces no es agradable».
      Eso es que te parece que a veces si le parece agradable. Me imagino que le es agradable cuando coincide con lo qu él piensa.
      Ahí tenemos una diferencia. Yo creo que nuestra vida y la vida social deben basarse en la verdad. Podemos equivocarnos pero si nos damos cuenta de este hecho, debemos rectificarnos. Mantener una aserción a pesar de constatar que la realidad nos desmiente es francamente reprochable. Detestable diría. Eso y la mentira son una misma cosa. Los mercenarios hacen eso. Y no hay nada peor Y no hay peor persona que la que se vende por dinero o por favores..

      • Carles CC Says:

        Hay muchas maneras de vivir en la mentira, algunas son claramente perjudiciales para todos, para los que viven en esa mentira y para los que conviven con esas personas que viven en una mentira.Estas mentiras se tendrían que erradicar de nuestra sociedad.
        Hay por decirlo de alguna manera mentiras piadosas que permiten edulcorar o postergar problemas que en ese momento no podemos o no somos capaces de resolver, Yo ese tipo de mentiras podría decir que soy condescendiente, las comprendo e intento vivir entre ellas.
        Sin lugar a dudas la verdad facilita las relaciones, lo bueno sería que todos tuviéramos la autoestima y la confianza para no recurrir a esas medias verdades.
        La niñez a veces se sustenta en mentiras y/o fantasías, la verdad absoluta a veces es muy aburrida muy de adultos, demasiado sería,..
        ¡Encantado de poder volver a platicar contigo a través de este blog, cuidate!!

    • alfredoh Says:

      En cuanto a las religiones creo que se rigen por creencias, Como todos sabemos las creencias son posiciones que sostenemos sin necesidad de comprobarlas. Ellos se justifican por la Fe. Es decir que se les dio una premisa y deben aceptarla sin razonarla. No sé tu opinión pero para mi ambas son formas de no razonar y aceptar cualquier cosa. Por ejemplo que un ave pueda dejar embarazada a una mujer virgen o que el mundo fue creado es seis días hace unos 6.000 años. Todos sabemos que el Universo tiene no menos de 5.000 millones de años. Las personas religiosas ni siquiera aceptarían discutirlo.

      • Carles CC Says:

        Para mi las religiones se crean en iglesias, sectas, …Estas se pueden alimentar de acontecimientos históricos. Entiendo que Jesucristo, Buda, Mahoma,… existieron y realizaron toda una serie de actos dijeron toda una serie de palabras,…
        Las iglesias, sectas que nacieron después se alimentaron de esa historia para crear sus creencias , sus jerarquías, sus normas, leyes, pecados,..pero en lugar de contarnos la verdad tal cual, nutrieron y nutren a sus fieles y adictos con post-verdades.
        Por lo poco que sé, por ejemplo creo que las figuras que nos presenta la iglesia católica: Jesús María, María Magdalena, Jose, Juan,… son personas mucho más cercanas, reales y quizás atractivas a nuestra vida cotidiana, que los personajes, las tramas, los acontecimientos que nos inculcan cuando acudimos a los curas, a los libros sagrados y a la Iglesia
        Ahí encontramos un montón de post-verdades que sirven para construir una institución eclesiástica con una jerarquía determinada, una iglesia donde la mujer no pincha ni corta, una religión a imagen y semejanza de unos señores que quieren tener y conservar un poder dentro de nuestra sociedad

    • alfredoh Says:

      En lo que si estoy de acuerdo es en que el día en que no exista la posverdad, y todas sus variantes, el ser humano habrá evolucionado un poco.
      Nos quitaremos de encima un gran lastre. Un gran saludo y nos seguimos comunicando,

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