LA PALABRA FACHO COMO INSULTO

 

 

 

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El uso indiscriminado que se le da a la palabra “facho” es una de las características de esta época. Y lo raro es que cualquiera puede recibir este adjetivo calificativo aunque sea de derecha, de izquierda, de centro o sea apolítico directamente, Tenía planeado hacer un artículo sobre este hecho cuando en el diario La Prensa del 29 de marzo del 2020 leí un artículo de Karina L. Mariani que lo explica mejor que yo. Sobre todo por la explicación del origen del término Con apenas la supresión de unos subtítulos dice así:

“Treinta ramitas iguales, anudadas entre sí, forman un fascio. La unión de las 30 ramas, que con una cinta sujetan un hacha, representa el poder. Esta es la semilla de la palabra fascismo, con la que hoy se insulta desde el progresismo a quien se atreve a discrepar de sus ideas. La palabra “facho”, usada como licencia para desacreditar, es un paraguas demasiado grande donde cabe todo aquello que el pensamiento totalitario no tolera de la libertad individual.

La palabra “facho” tiene origen en la palabra fascismo. A los 17 años, Benito Mussolini se afilió al Partido Socialista Italiano del que fue expulsado tiempo después, expulsión de la que se lamentó Lenin con estas palabras: “En Italia, compañeros, en Italia sólo hay un socialista capaz de guiar al pueblo hacia la revolución: Benito Mussolini”.

La disputa de Benito con el partido socialista no era ideológica sino política: estaba descontento con la postura del partido ante el Tratado de Versalles. Creó entonces los Fasci italiani di combattimento, cuyo símbolo son las 30 ramitas atadas “solidariamente” que componían la fuerza del conjunto. El término fascismo se empleó para referirse al movimiento creado por Mussolini quien fundaría el periódico ‘Il Popolo d’Italia’, que mantuvo la definición de “socialista” en su cabecera, convertido en el medio oficial del régimen fascista.

La comunión ideológica del nazismo con el socialismo, queda todavía más clara con su propia denominación: el “Partido Nazi” es oficialmente “Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán”, partidario de un socialismo nacionalista. Las diferenciaciones entre las líneas nacionales e internacionales del socialismo frente a la coyuntura política de entreguerras da cuenta del enfrentamiento posterior con los primos comunistas. Pero el colectivismo de origen no está en discusión.

Las raíces comunes entre el fascismo, el nazismo y el comunismo no deben ser jamás ignoradas. Todos ellos son partidarios del monopolio estatal, de la centralización del poder y de la planificación social y económica. El liberticidio que es la condición de estos totalitarismos necesita de un orden social determinado por el planificador y no por las decisiones libremente tomadas por los individuos. Por esto, John Maynard Keynes, reconoció en la edición alemana de su “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” (1936), estando los nazis en el poder, que su teoría “puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario” que en un modelo de libre mercado.

Los discursos políticos totalitarios necesitan homologar lo público con lo solidario, lo bueno y generoso, y lo privado con lo malo, lo mezquino y lo egoísta. El estatismo ama lo público porque es donde manda. La solidaridad forzada es el sistema estatista con el que nos arrebatan propiedad y libertad. Los totalitarios necesitan darle un carácter moral al hecho de sacrificar el fruto de la labor de una persona contra su voluntad; y aquí viene la palabra estrella de la semana: “solidaridad obligatoria”.

La política del odio a la libertad individual necesita relatos heroicos para subsistir. Deben ser los representantes de lo bueno, lo justo, lo solidario. ¿Quién podría oponerse al bien? ¿Por qué no decretar que el bien sea obligatorio? Después de todo, si una política “solidaria” sirve para ayudar a otros, necesitará un mundo lleno de gente que haga filas interminables para recibir la solidaridad planificada desde el Estado, impuesta por el planificador. Y hete aquí la paradoja! La planificación económica que permita “redistribuir la renta “no puede obtenerse sino a través de la intervención coercitiva, limitando la libertad y la propiedad.

La agenda escondida detrás de la “solidaridad” forzada es más poder para los políticos, más ganancias para la industria de la pobreza; y todo esto a costa del individuo. La solidaridad sólo puede ser voluntaria; si es obligatoria, no importa el nombre que le pongan, no es solidaridad: es impuesto.

¿Pero acaso puede nuestro país agobiado y quebrado soportar más impuestos? Más vale que no. Entonces qué mejor idea que revestirlo de la pátina “solidaria”. El político que impone desde el poder la solidaridad busca convertirse en héroe de un combate sin riesgo, ganado de antemano. Los burócratas administradores de las causas justas ya han condenado a quienes se opongan a este nuevo impuesto, a esta nueva confiscación, de suerte tal que oponerse al relato buenista es claramente ser un “facho”.

Vamos de nuevo: la fuerza de las 30 ramitas deriva de estar ataditas. Ramita que se sale, ramita que es traidora, egoísta, “insolidaria”. Las ramitas deben confiar en el líder que las mantiene unidas y aceptar su poder central. La libertad individual, piedra filosofal del liberalismo es, en consecuencia, enemiga del fascio.

El intervencionismo estatal y la negación de las libertades individuales que propugnan el comunismo, el nazismo y el fascismo detestan al liberalismo y pondrán todos sus esfuerzos para denostarlo. Por eso la izquierda mundial cataloga al liberal de fascista. La III internacional Socialista (increíblemente!) tiene la caradurez de considerar al fascismo como la continuación autoritaria del liberalismo y del capitalismo. Siguen abusando de etiquetas que sólo sirven para banalizar al verdadero fascismo. Sin embargo, la sobreutilización del término “facho” en el debate político actual amplía el campo semántico de esta palabra para usarla en contra de los principios que inspiraron nuestras democracias y la sociedad capitalista.

Decía Hannah Arendt en “Sobre los orígenes del totalitarismo”, que esta ideología se caracteriza por atentar contra la libertad del individuo, establecer una uniformidad ideológica y desarrollar un régimen de terror que controla todas las facetas del ser humano para lograr su plena integración en una sola comunidad ideológica. De nuevo el fascio, todos iguales, atados, sin voluntad y dependiendo del poder central.

Una sociedad cuyo gobierno confisca mucho más de la mitad de su riqueza a través de los impuestos no es una sociedad solidaria, es un conjunto de esclavos atados sin ningún futuro. Curiosamente, quienes nos exigen más y más han descartado sistemáticamente hacer un esfuerzo solidario desde la casta política. El poder se niega a ser “solidario”. La burda tergiversación de los significados no es casual, decirle “facho” a quien defiende la libertad es mentir la historia, abusar del poder y condenarnos a la miseria de un colectivismo cuyos fracasos parecen deliberadamente olvidados”.

 

Básicamente coincidimos en todo la autora y yo.  A ambos nos sorprende y enoja la utilización  de este término –horroroso de por sí- para atribuírselo a personas que están muy lejos de merecerlo y como forma de terminar una discusión sin derecho a réplica.

¿No le ha pasado leer o escuchar esta descalificación injusta en diarios, revistas, libros, programas periodísticos o videos’

¿No lo llenó de indignación?

¿No se lo aplicó a usted mismo gente que  estaba en desacuerdo con el propósito de denigrarlo?

¿No ha perdido amigos por este hecho?

Si su respuesta es afirmativa o no me gustaría que me mandara un comentario al respecto.

Espero su respuesta.

15 respuestas to “LA PALABRA FACHO COMO INSULTO”

  1. Daniel Bufi Says:

    Hola Alfredo, recién entré a mi Facebook y leí detenidamente su artículo, me pareció muy interesante el tema que usted expone aquí con el término «facho». Toda la vida yo la escuché esa palabra como un insulto y también sinónimo de despectivo o también de autoritarismo o régimen totalitario. Deduje como usted pone que esa palabra nació del fascismo italiano de Mussolini.
    Es muy posible que este abarque un gran campo semántico en contra del capitalismo y de la democracia.
    Le deseo lo mejor y lo saludo atentamente

    • alfredoh Says:

      La palabra «facho» se le aplica a cualquiera como insulto aunque no lo merezca. Se lo dicen a un demócrata o a un socialista. Y eso sin ningún remordimiento. Triste aplicación de un término nefasto.

  2. Mirta Franceschini Says:

    Este es un comentario que esuche y coincido ampliamente.-Aunque cuando usamos el término ‘fascismo’ al describir Alemania o Japón o la Italia de Mussolini, sabemos más o menos que significa. Es en la política interna donde el término ha perdido los últimos vestigios de su significado. Por ejemplo si miras la prensa encontrarás que no hay quien —y por supuesto ningún partido político u organización— no haya sido denunciado por ser fascista durante los últimos diez años. (…) Parecería que, tal como se usa, la palabra «fascismo» ha quedado casi totalmente desprovista de sentido. En las conversaciones, por supuesto, se usa casi más ampliamente que en prensa. La he oído aplicada a agropecuarios, comerciantes, al Crédito Social, al castigo corporal, a la caza del zorro, a las corridas de toros, a la homosexualidad, , a los albergues juveniles, a la astrología, a las mujeres, a los perros y a no sé cuántas cosas más. (…) Lo más que podemos hacer por el momento es usar la palabra con circunspección y no, como se suele hacer, degradarlo al nivel de una palabrota.Te mando un fuerte abrazo amigo del alma !!!!!!!!!!!!!

    • alfredoh Says:

      Como vos decís Mirta, se usa esta palabra desaprensivamente y se le aplica a gente que no tienen nada que ver con ese grupo de gente que como todos sabemos son unas de las peores cosas que le pasó a la humanidad en toda su historia.
      Por ejemplo los veganos le dicen fachos a los que comen carne. Los comunistas le dicen fachos a los socialistas y viceversa. Y toda la gama de opiniones que se te puedan ocurrir. Todo esto comenzó con la pos-verdad y la pérdida del valor de las palabras con el uso indiscriminado de las redes en Internet.

      • alfredoh Says:

        Si querés investigar sobre la pérdida del valor de las palabras podés buscar en este mismo blog. Hace más de siete años publiqué varios artículos que se llamaban «el valor de las palabras». Ya me empezaba a intrigar ese uso indiscriminado y devaluado.

      • Fer Says:

        Las Palabras son importantes.pero mas importante es el pragmatismo.No me gusta el que habla lindo si en la practica es una persona que no actua bien(para mi forma de lo que esta bien).cual seria el valor de la palabra?lo que vale algo es subjetivo.

  3. fer Says:

    Esta movimiento o doctrina es nefasta para la humanidad.Igual duermo tranquilo que no es mi forma.Cada cual que se haga cargo de lo que piensa y hace.Esta doctrina convirtio el mundo en un hervidero.

    • alfredoh Says:

      Estoy de acuerdo en todo lo que decís. Esa doctrina convirtió al mundo en un verdadero infierno por mucho tiempo.
      Pero el problema que trata el artículo es que se le aplica ese epíteto a cualquiera aunque sea sin merecerlo. Solo para desprestigiarlo.

  4. fer Says:

    Por un minuto lei, Ser facho es un insulto.Arruinaron el mundo estos canallas.Abrazo Alfredo!

  5. alfredoh Says:

    Estoy totalmente de acuerdo con vos en que el fascismo y el nazismo, fueron doctrinas que llevaron la guerra y la muerte a vastas regiones del mundo. Y ni siquiera América del Sur y África estuvieron excentas. Pero de lo que habla la nota es de la banalización de la palabra por la cual se le aplica a cualquiera que no la merece en absoluto.

    • Fer Says:

      «Pero de lo que habla la nota es de la banalización de la palabra por la cual se le aplica a cualquiera que no la merece en absoluto».y esto? Te pensas no lei la nota?

  6. alfredoh Says:

    Te voy a dar un ejemplo de lo que digo. Hace seis o siete años el prestigioso escritor Osvaldo Bayer fue atacado por una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. con ese epíteto. ¿Cual fue el motivo de semejante exabrupto? Una simple opinión donde el autor dice que no está totalmente de acuerdo con algunas medidas que había tomado la presidenta Cristina Kirchner. Ante esa simple diferencia Hebe de Bonafini le espetó el término de «facho». Justo a Bayer un caracterizado anarquista que sostuvo sus ideas por más de 60 años y se dedicó a escribir libros tan famosos en todo el mundo como «La Patagonia Rebelde» y miles de artículos que se difundieron por todo el mundo.

  7. alfredoh Says:

    Recordarás que Osvaldo Bayer dedicó su vida a defender a los obreros, a los campesinos y a los indios. ¿Te parece lógico que se lo haya agredido de esa manera?
    Lo mismo nos puede pasar a nosotros si decimos como está subiendo el costo de vida, o la comida. Enseguida los defensores del gobierno que sea, nos van a tratar de «fachos» Solo por una modesta opinión.¿No te parece injusta esa situación?

    • Fer Says:

      .¿No te parece injusta esa situación? Obvio.
      Nunca dije lo contrario.Me la jugue con algunos personajes de estos.Son muchos.Los mueve la ignorancia.Ultimanente ya no tengo amigos por miedo a que sea un facho.Me siento muy solo.

      • alfredoh Says:

        Lamentablemente no es una época favorable para la amistad. También podemos decir que en la cuestión de la amistad es inútil dar consejos. Cada cual la tiene que abordar como le parezca. Espero que puedas resolver ese problema.

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