ANOMIA ESCOLAR

Hace muy poco publiqué en este blog un artículo que hablaba de la ANOMIA en general. Tuvo ese artículo muchos comentarios y el tema se hizo visible.

Pero tenemos que aclarar que existen diferentes tipos de Anomia. Una de ellas es la ANOMIA ESCOLAR.

Quería hacer un artículo sobre el tema pero encontré una nota periodística del Diario Río Negro del 8 de octubre del 2012. Una gran nota que ya tiene varios años. Su autor es MARCELO ANTONIO ANGRIMAN. Como está realmente muy bien hecha, la transcribo textualmente. Después la comentaré.

DYN01, BUENOS AIRES 06/10/2009, CONTINUA LA TOMA DEL COLEGIO NACIONAL BS AS POR PARTE DE LOS ALUMNOS. FOTO:DYN/RODOLFO PEZZONI. DYN01.JPG

“Uno de los grandes desafíos de la educación actual consiste en relacionar los conceptos de permanencia, calidad y disciplina sin llegar a la punición. En esa línea de razonamiento de la que participan reconocidos especialistas como Telma Barreiro, la autoridad escolar debe ser comprensiva, humanista e integrativa (CHI), en manifiesta oposición a otros modelos considerados retrógrados como el normativo, individualista y punitivo (NIP). La evidente carga emotiva de los términos empleados y hasta un manejo confrontativo de la cuestión llevan, desde la misma semántica, a generar simpatía por el primer paradigma. La dificultad surge cuando en las escuelas se produce –con mayor asiduidad de la que se admite– un corrimiento desde este modelo empático a una pérdida definitiva de la autoridad que le dio sustento. Hoy se asiste a un escenario en el que se observa con naturalidad que alrededor de cuarenta colegios porteños estén tomados y una exasperante laxitud por la cual en todo el país los alumnos no son sancionados ante las más elementales faltas a las normas de convivencia escolar. Así, bajo el eufemismo de respetar la protesta social se ignora el derecho de la gran mayoría silenciosa a aprender y acceder a la educación pública. Cuando unos pocos se arrogan el derecho de decidir por los demás, ¿quién vela por el alumno que sí quiere estudiar e ir a clase en un ámbito donde se respeten las normas? Como en un sube y baja permanente las manifestaciones de anomia se desplazan desde nuestra sociedad a la escuela, para luego rebotar rápidamente en sentido inverso. Desde los piquetes viales a las usurpaciones de tierras, pasando por las tomas de colegios, todos son ejemplos en los que los derechos mayoritarios son conculcados. Así, la libre circulación, la propiedad y el enseñar y aprender son violados ante la indiferente pasividad de las autoridades. De tal manera se verifica una y otra vez el extraño fenómeno argentino que Carlos Santiago Nino definió con acierto como anomia boba: “Una clase de inobservancia generalizada de normas jurídicas, sociales, convencionales, técnicas, conceptuales y morales que conduce a situaciones en que algunos están peor sin que nadie esté mejor de lo que ocurriría si esas normas fueran observadas, o en que hay muchos que están mucho peor frente a tal vez algunos pocos que están un poco mejor”. Se renuncia de este modo al concepto de autoridad bien entendido –que nada tiene que ver con el autoritarismo, gracias a Dios hoy perimido–, imprescindible para el sostenimiento de la institucionalidad. Como razona el licenciado en Filosofía Fernando Onetto: “La obligación de sostener la norma es de los adultos y muchas veces es la sanción la que enseña”. “Hay una tendencia a considerar la palabra obediencia como una conducta no pensante, cuando muchas veces no es así” y es producto de la concesión cotidiana que todos debemos aportar para vivir en un ámbito democrático. Así se construyen las sociedades armónicas que crecen y que forman a sus nuevos líderes, ya que quien no aprendió a obedecer difícilmente sabrá mandar. Para que ello ocurra es indispensable que la familia participe y sostenga los acuerdos, en un clima donde haya coherencia entre las reglas y su cumplimiento. De lo contrario la “legalidad transgresiva” aparecerá en escena y pronto la autoridad nuevamente perderá la partida frente a la anomia. Al decir de Eva Giberti, “la escuela no puede ser un asilo donde no haya legalidad”. Contrariamente a lo que se podría llegar a suponer, un informe elaborado por Raquel San Martín (“La Nación”, 2/9/12) da cuenta de que de todos los alumnos que se incorporaron a la educación privada desde 1994 el 60% lo hizo en el período kirchnerista. El artículo en cuestión señala que: “Al cambiar el guardapolvo por el uniforme, los padres no buscan tanto que sus hijos aprendan mejor matemática o inglés sino que lo hagan en días de clase que no se interrumpan por paros o ausencias docentes, con disciplina y mayor atención a cada chico, en instalaciones con gas y sin problemas. Significa, en otras palabras, escapar de una escuela pública que se percibe sin orden ni demasiado control, más insegura, que en los contextos más pobres deja entrar la violencia y la amenaza de la droga y que no asegura el aprendizaje. Que la escuela pública aparezca hoy como centro de disputas entre adoctrinamiento político o participación, entre parodia o libre expresión, no hace mucho para cambiar esas percepciones”. Lejos de pretender ingresar en un análisis maniqueo entre escuela pública y privada, es dable atender las razones por las cuales un padre –muchos de los cuales son los propios gobernantes– no lleva a su hijo a un colegio público para comprender el cáncer que significa la anomia escolar. Cuando se debe analizar el desgranamiento que hoy existe en el nivel secundario no se puede soslayar la desesperanza que implica para un adolescente tener que asistir a diario a un lugar donde no hay clases o se pierden horas recurrentemente, donde no hay estímulos a la superación y donde no se defiende a la mayoría silenciosa que quiere hacer las cosas bien. No se puede hablar de reformas educativas en serio si no existen reglas claras –preferentemente consensuadas– que luego sean efectivamente cumplidas en un ámbito educativo democrático. De no ser así, la anomia seguirá haciendo de las suyas y la Argentina lamentablemente –como alguna vez pregonó el recordado Nino–, un país al margen de la ley”

Marcelo Antonio Angriman es abogado y profesor de Educación Física. Por lo tanto sabe bien de lo que habla. Observa desde el punto de vista de la ley (a la que todos debemos respetar y obedecer) y desde el punto de vista de un profesor que debe enfrentar a sus alumnos sin reglas claras de juego. Es decir que hay reglas pero que nadie las respeta y las autoridades de la Escuela toman esto como normal por órdenes expresas del Estado Nacional. Está bien que haya reglas dicen las autoridades, pero también sostienen que si los alumnos y sus padres no las quieren respetar están en su derecho.

Esto es la Anomia en todo su esplendor y sostenida desde el Estado.

Vemos como este estado anómico se traslada desde la Sociedad a la Escuela y de ésta sale potenciada nuevamente hacia la sociedad.

¿Que les parece este estado de cosas?

¿Es bueno vivir en una sociedad anómica?

Espero sus opiniones. Quizás sirvan para comenzar a organizarnos y luchar contra esta desquiciada y desquiciante situación.

Quizás nos sirva para organizarnos contra el sinsentido.

Etiquetas: , , , , , ,

7 respuestas to “ANOMIA ESCOLAR”

  1. Mariano Moral Says:

    Este artículo no tiene desperdicio. Casi s puede decir que nos deja sin aliento. El abogado que escribe sabe bien de lo que habla. Además es una nota de un diario que ya tiene unos años.

  2. Mariano Moral Says:

    Me imagino que en estos años la situación a empeorado. Las políticas de los gobiernos que han pasado parecen no darle importancia.

  3. Daniel Bufi Says:

    Hola Alfredo, muy interesante este artículo acerca de la anomia escolar y además quiero decirle que no le encontré diferencias con el anterior que hablaba sobre la anomia, que como sabemos es la falta de normas.
    Me parece muy interesante lo que cuenta Angriman, en cómo saber enfrentar a los alumnos, siendo él docente. Lástima que como marca en uno de los párrafos, que existan reglas, pero que no sean respetadas y que las autoridades escolares, lo tomen como si fuera natural.
    Yo soy defensor de la enseñanza publica, tanto en el ámbito primario, secundario y también en la parte universitaria.
    Como le digo siempre, son muy interesantes los artículos que usted publica en su sitio web. Le deseo lo mejor y nos hablamos

    • alfredoh Says:

      Tenés razón Daniel que se parece en cierta manera al artículo anterior.
      Pero esto es más específico. Uno hubiera creído que a las escuelas no había entrado. Pero sería un error. Marcelo Angriman en su doble condición de profesor y abogado puede interpretar bien la situación.

    • alfredoh Says:

      Además hay que tener en cuenta que lo escribió y publicó hace ocho años. Y por lo que podemos ver nada cambió hasta el momento.
      Más bien se trata de mirar para otro lado.
      Por otro lado yo también defiendo la Educación Pública pero es el lugar donde más se naturalizó este estado de cosas. En estos momentos los alumnos que van a las escuelas privadas saben que si contestan mal al profesor o faltan sin justificación van a recibir un castigo. No te parece que está bien? Sino estás de acuerdo volvé a escribir y decímelo. Si estás de acuerdo, también. Jajajaja.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: