EFECTO DUNNING – KRUGER

En mis épocas juveniles era muy común ir a asados o reuniones sociales que se hacían en casas de familia. El que invitaba pagaba todo  porque la situación económica era buena. Hubiera sido una ofensa hablarle a los dueños de casa de compartir los gastos. A lo sumo se llevaban una o dos botellas de vino bueno, algún postre o flores para la dueña de casa.

Ni que decir que estas invitaciones bastante comunes hacían que los invitados también quisieran realizar alguna reunión en sus casas.

Es bueno recordar que no existían casi televisores ni celulares. Así que la diversión mayormente era comer y hablar casi constantemente.

Estas reuniones duraban desde las 9 ó 10 de la mañana hasta las 9 ó diez de la noche y concurría gente de todas las edades.

Cuando yo era chico casi solamente jugaba o escuchaba las conversaciones de los grandes hasta que me aburría y me iba con los de mi edad.

Pero cuando fui creciendo me acerqué a los más grandes y participaba.

Una cosa me llamaba la atención.

De temas que apenas conocía salía de la reunión con una opinión formada y discutía resueltamente con los demás. Todos nos íbamos contentos y yo muy satisfecho.

Con el encarecimiento del costo de vida y la inflación que siempre perjudicó a la Argentina ya las reuniones se hicieron espaciadas aunque los cumpleaños de los chicos se siguieron festejando.

Cuando estaba por cumplir 40 años mi vida dio un giro. Yo tenía un negocio de librería con juguetes, discos y cassettes. El negocio iba bien pero la mencionada inflación más los impuestos se comían las ganancias y en ese preciso momento me ofrecieron dar unas clases de Historia particulares. En otro momento hubiera dicho que no pero esta vez acepté. Yo sabía mucho de Historia porque era un gran lector desde muy chico y los relatos históricos eran mis preferidos. Además tenía más de 3.000 libros.

Así que me organicé y comencé a dar clases con un gran éxito. Todos mis alumnos aprobaban y se difundió la noticia. Me descubrí una habilidad natural para explicar de manera sencilla y los padres y los alumnos comenzaron a pedirme otras materias. Así agregué Educación Cívica, Geografía, Biología, Matemáticas y un largo etcétera. Igual seguía con mi negocio hasta que en un momento tuve que cerrar y me dediqué solo a la enseñanza.

Las reuniones familiares seguían pero en menor cantidad. Algún cumpleaños de los hijos de los amigos o los míos, algún casamiento modesto y todo muy familiar.

Lo que me empezó a llamar la atención fue el hecho de cuando alguien comentaba algún tema yo escuchaba atentamente, no interrumpía y estaba ávido de incorporar nuevos conocimientos. Jamás volví a hablar sin saber o a interrumpir. Cada vez le creía más a todo el que hablara. Muchas veces le preguntaba a los que más hablaban y más levantaban la voz y ahí comencé a recibir muchas sorpresas. La mayoría de ellos (por no decir todos) me decían que no conocían del tema pero que eran más inteligentes que los demás. Yo, que ahora sabía más de muchas cosas debido a mi actividad, apenas hablaba. Cuando no sabía nada hablaba mucho, ahora que estaba bien preparado en muchos temas apenas hablaba. Solo escuchaba.

Todo esto me llamaba la atención y no sabía cómo explicármelo.

Esta situación duró mucho hasta que leí lo que había dicho el gran matemático, filósofo y Premio Nobel Bertrand Russell que se había percatado del problema.

Su frase fue: “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.

Esta frase fue un bálsamo para mí. No estaba loco. Una gran eminencia como Russell ya había observado el problema y lo había expresado de manera sencilla y magistral.

Lo que me preocupaba todavía era que esto era una especie de enfermedad, de síndrome o algo parecido, y que los psicólogos o psiquiatras debían haberlo detectado.

Hace unos meses se me debeló el enigma. Dos especialistas habían estudiado el tema y lo habían bautizado con sus respectivos apellidos: “Efecto Dunning – Krugger”

El Efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un efecto de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Por otro lado, los individuos competentes asumen, falsamente, que otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente al suyo.

Aclarado este problema no continuaré con este tema porque creo que se merece un análisis más amplio ya que merece un artículo completo.

Sólo les quiero hacer una pregunta: ¿ustedes en alguna reunión se encontraron con gente que cree tener razón y no deja hablar a nadie desconociendo totalmente el tema?

Estoy seguro que me contestarán afirmativamente pero esperaré que me lo digan individualmente.

Gracias.

13 respuestas to “EFECTO DUNNING – KRUGER”

  1. Daniel Bufi Says:

    Hola Alfredo, muy interesante esta nota publicada y quiero contarle que me ha pasado en reuniones encontrarme con personas que quieren saber más de un tema para demostrar que tienen la razón de ese tema o para hacer alarde, para ser más preciso.
    Son muy amenas las historias que usted cuenta de su juventud y también cuando menciona sobre los cumpleaños.
    Otro cosa para destacar de la nota es cuando usted habla de la inflación que siempre perjudicó a la Argentina y cuando se dedicó a la docencia y que tenía muchos libros de Historia y que se dedicó a enseñar otras materias, como Biología, Matemática, Educación Cívica, Geografía, etc.
    Espero que le resulte agradable este comentario y nos estamos hablando a la brevedad, hasta cualquier momento.

    • alfredoh Says:

      Me encanta que te haya gustado el artículo Daniel. Si bien la parte central esta basada en el Efecto Dunning – Kruger no tuve más remedio que explayarme en las veces que en mi vida me he encontrado con esta especie de dequilibrio psicológico y como me extrañaba el comportamiento del que ignoraba el tema y del que lo escuchaba atentamente.

    • alfredoh Says:

      Tuve que reconocer que yo me he encontrado a ambos lados. Es decir cuando era joven hablaba mucho sin saber nada y me quedaba lo más tranquilo. Pero cuando con el paso del tiempo y de haber estudiado y analizado muchos asuntos, me encontré escuchando al ignorante y pensando que sabía mucho más de lo que sabía. Ese es básicamente este efecto.

    • alfredoh Says:

      Un comentario aparte es el de como eran las cosas en cierto momento de la vida social de la Argentina y como fueron cambiando.
      La inflación fue una de las causas que más influyo en el cambio de costumbres.
      Me alegra que te haya gustado esa parte del artículo.
      Saludos y nos seguimos viendo o leyendo.

  2. Mariano Moral Says:

    Si tengo que contestar a la pregunta debo hacerlo afirmativamente. Como adivinaste? Jajajaja. Si empiezo a contar las veces que grandes ignorantes no dejaban hablar a nadie en alguna reunión no me alcanzan los dedos de las dos manos. Siempre se pasaba un mal momento hasta que hablábamos de otra cosa.
    A algunas de esas personas finalmente dejábamos de invitarlas a cualquier tipo de reuniones.

    • Mariano Moral Says:

      Pero también estoy de acuerdo en lo que dice el artículo.Tardábamos mucho en darnos cuenta que eran unos estúpidos ignorantes. Durante mucho tiempo los escuchábamos atentamente.
      Creíamos que sabian más que todos los que escuchábamos.
      Grandes investigadores Dunning y Kruger. Descubrieron un manantial de información en un tema que parece vanal.
      .

    • alfredoh Says:

      No te hagas problemas Mariano. El 90% de las personas dirían lo mismo. Arruinaban todo pensando que estaban sentando cátedra. Asombraba ver como los escuchábamos pensando que sabían de lo que hablaban. Finalmente nos convencíamos después de mucho tiempo que el que más hablaba era el que menos sabía.

  3. Guyi Says:

    Bueno, coincido de otra forma serìa una discusiòn eterna.

    • alfredoh Says:

      Verdad Guyi. Sería una lucha eterna. Pero lo raro es que los investigadores llegaron a la conclusión de que los que realmente sabían creían que el ignorante tenía más conocimientos que ellos.
      Antes de llegar al punto de saturación les habían dado miles de oportunidades de que hicieran alarde de su desconocimiento. Algo verdaderamente raro que nos pasó a todos.

  4. alfredoh Says:

    Grandes investigadores Dunning y Kruger sin ninguna duda.

  5. fer Says:

    Hola!alguna forma de hablar con vos que no sea por aca?

  6. Marmol Says:

    Estuve leyendo sobre este efecto y me interioricé sobre muchas de sus derivaciones. Lo científico nunca se detiene. Es lógico que sea así.

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