BARBARA ARMONAS Y SU CALVARIO

Barbara Balciunas nació en un pequeño pueblo en el norte de Lituania. Se casó con John  Armonas en 1929, cuando él, un lituano estadounidense, fue a visitar la tierra de sus padres. Compraron una granja, pero luego decidieron que sería mejor arrendarla y mudarse a Estados Unidos. A pesar de poder hacer el viaje y haber tenido una hija en América el recuerdo de sus orígenes pudo más y en 1936, tras el nacimiento, regresaron a Lituania, esta vez decididos a quedarse, criar a su hija y también a un hijo nacido poco después en Lituania. Pero esta situación idílica no duró mucho.  Ante los anuncios de que se estaba por desatar una gran guerra los Armonas decidieron regresar a los Estados Unidos, Pero en ese momento se encontraron con la absurda decisión de que  la dictadura estalinista sólo dejaba salir al padre y a la hija mayor y no al resto de la familia.  El esposo regresó a Estados Unidos con su hija a fin de gestionar los papeles necesarios para que Barbara y su hijo fueran a los Estados Unidos. La Segunda Guerra Mundial comenzó en septiembre de 1939 y pronto se desvanecieron todas las esperanzas de reunirse después de la ocupación de Lituania por los rusos. Cientos de millones de vidas se volcaron en la contienda  y más de 50 millones iban a morir.


En 1948 la Unión Soviética ocupó Lituania y comenzaron las deportaciones masivas de lituanos a Siberia. Barbara y su hijo fueron deportados a un campo de trabajo en Novostrioika, Siberia, bajo la absurda acusación de que ella era una espía estadounidense.  En 1951 recibió una sentencia de 25 años de prisión por una acusación en la cual no se presentó la más mínima prueba.
Su marido y su hija trabajaron durante 20 años recorriendo embajadas y presentando papeles parar la liberación de Barbara y su hijo. Pero todo fue infructuoso.

A pesar de que la guerra terminó en 1945 y que el repugnante dictador Stalin murió en 1952 estos campos de concentración siguieron funcionando. Básicamente eran lugares donde la mano de obra esclava trabajaba casi todo el día sin sueldo y sin ningún derecho bajo acusaciones absurdas y apenas les daban un lugar donde dormir un poco de ropa y una comida exigua.

Cuando todo parecía estar perdido un golpe de suerte vino a ayudar a la familia.

En 1953 el Partido Comunista de Rusia eligió secretario general a Nikita Khrushchev quién empezó la desestalinización en todo el vasto imperio. Se tiraron la estatuas del dictador y se dejaron sin efecto muchas de las medidas que éste había tomado.

La Unión Soviética dio a conocer quién era el verdadero Stalin y se comenzó lo que se llamó “La Coexistencia Pacífica” dando una tregua a la “Guerra Fría”.

Dentro de este marco de convivencia entre las dos tendencias en que se dividía el mundo Khrushchev inició una visita a los EE. UU.

En una de las conferencias que dio ante cientos de miles de personas que miraban por televisión en muchas partes del mundo la hija de Barbara se atrevió a enfrentarlo y a preguntarle por qué no dejaban salir a su madre para reunirse con ellos.

Este acto de valor por el que Donna logró interrogar al primer ministro soviético Khrushchev durante su visita a los Estados Unidos en 1959, conmovió a la audiencia. Por lo tanto suplicando el regreso de su madre y su hermano f rente al resplandor de la televisión nacional en vivo lograron que Khrushchev accediera  y  se reuniera con la familia en 1960 para tratar de solucionar el caso.

Poco después la familia se volvió a reunir más de 20 años después de la injusta separación.

Mrs. Barbara Armonas, former Soviet prisoner, having grace during dinner, at home with family. (Photo by Francis Miller/The LIFE Picture Collection via Getty Images)

Todos ellos trataron de tener una  vida normal pero la pobre mujer, que había soportado durante tantos años una vida dolorosa, tenía continuas pesadillas y se despertaba de noche llorando angustiada.

Una frase que le dijo su marido le dio la idea de escribir un libro con sus vivencias en ese lugar como una forma de hacer catarsis y poder olvidar el cruel pasado.

La frase en cuestión era: “¡Deja tus lágrimas en Moscú!”. Con ese nombre se publicó en inglés. En castellano se lo transformó en “Dejé mis lágrimas en Moscú”.

La obra es el largo calvario de Barbara Armonas en el sistema de campos de concentración soviético, el temido GULAG. Una historia rara y sencilla, relatada con franqueza y esperanza subyacente de que el espíritu humano puede sobrevivir a cualquier dificultad, incluso en las garras de un sistema totalitario opresivo.

Por primera vez fue publicada por entregas en la revista Life y en forma de libro en 1961. Una edición del 50 aniversario  conmemora su espíritu inquebrantable, su vida extraordinaria y nos anima a nutrir activamente nuestra libertad, porque todavía existen fuerzas que la desafían todos los días.

Su relato es particularmente relevante hoy en día, ya que cada vez más documentos sobre los años estalinistas y la Unión Soviética en general. Están disponibles para la vista del público y el análisis de los historiadores.

Una historia dolorosa pero con final feliz.

A pesar de los años transcurridos estos hechos no dejan de tener actualidad ya que en el mundo (y en especial en América Latina) aparecieron regímenes  admiradores del estalinismo que niegan estos hechos. Historias como esta nos hacen recordarlos.

Espero que les haya gustado y me que lleguen sus opiniones al respecto.

Gracias.

16 respuestas to “BARBARA ARMONAS Y SU CALVARIO”

  1. Daniel Bufi Says:

    Hola Alfredo, antes que todo quiero saludarlo y desearle un feliz año nuevo, recién ingresé a mi Facebook y me encontré con esta nueva nota publicada por usted en su sitio web.
    Quiero comentarle que recién conozco a esta mujer llamada Barbara Armonas y me resultó muy interesante toda su historia relatada y el calvario que tuvo que sufrir cuando estaba en su país natal Lituania y cuando emigró a Estados Unidos, lo mismo cuando empezó la Segunda Guerra Mundial.
    Me pareció muy absurdo cuando cuenta que durante el régimen totalitario de Stalin, solamente dejaban salir al marido y a la hija de ella, pero a ella no y también cuando cita que los campos de concentración eran lugares que no tenían salarios.

    • alfredoh Says:

      Genial Daniel que hayas podido conocer algo que no conocías. El libro de esta mujer deja al descubierto lo que pasaba en la Unión Soviética estalinista. Lo absurdo de la condena y la separación de la familia son tragedias que soportaron muchas otras familias.

    • alfredoh Says:

      Los campos de concentración de Stalin nunca fueron denunciados por los intelectuales que lo apoyaban como Pablo Neruda o Jean Paul Sartre. Solo la valiente resolución de Kruschev lo hizo conocer en el mundo.

  2. Daniel Bufi Says:

    Otra cosa que quiero mencionar luego de terminar la Segunda Guerra Mundial, es cuando asume en el poder Nikita Krushchev, que hizo desaparecer todas las estatuas de Stalin en el imperio Ruso y el momento en que se dio tregua a la Guerra Fría.
    Me alegra que esta familia se haya podido volver a encontrar, me parece que esta historia está relatada con sinceridad y honestidad, en mi opinión.
    Como le digo siempre sus artículos son muy interesantes y nos estamos hablando a la brevedad. saludos

  3. Marmol Says:

    Conocía el nombre de este libro pero no tenía idea de que trataba. Pensé que era una novela. Ahora me queda claro que pasó y que los hechos que se describen fueron reales.Creo que estaba en la casa de mi abuela o una tía. Quizás todavía esté ya que mi primo ahora vive ahí y guardo todo como estaba. Voy a intentar leerlo.
    No le daba importancia pero ahora quiero leerlo.

  4. alfredoh Says:

    Creo que te hará bien leerlo. ES UN LIBRO QUE RELATA MUCHAS VERDADES QUE SE OCULTARON POR MUCHO TIEMPO.

  5. Marmol Says:

    Lo encontré Mi prima me lo trajo a casa junto con otros libros que no quería más. Algunos muy interesantes.
    Ahora voy a leerlo. No es muy grande.
    En cuanto lo lea voy a comentarlo.

  6. Marmol Says:

    Te quería avisar que ya leí el libro y me pareció muy interesante-
    No es una novela evidentemente.
    Eso es lo mejor. Los campos de concentración de Stalin que la izquierda ignora.

  7. Marmol Says:

    En realidad muchos (sobre todo los más viejos) no lo ignoran.
    En realidad hacen lo que hicieron toda la vida, lo tapan.
    Y lo tapan para que los jóvenes piensen que Rusia era un paraíso.
    Y, lo peor, que lo sigue siendo.

  8. alfredoh Says:

    Igual en Rusia cayó el comunismo pero no es para nada un sistema democrático. El stalinismo sigue vivo. También en Cuba y ahora en Venezuela lamentablemente.

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